COBARDE


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La cara de Brayan era sumamente triste ante las palabras de su padre, no podía entender de ninguna manera los conceptos de patriotismo que él le explicaba en forma tan contundente, escuchaba la voz de su progenitor con cierto desagrado, todas las palabras que él decía parecían totalmente sin sentido, no entendía que estuviera empecinado en enviarlo a una guerra que él no deseaba, que era totalmente lejos de su hogar y de su país, en su pensamiento había una gran tristeza, tal parecía que deseara deshacerse de él, convertirlo en un héroe, pero para serlo normalmente debe uno morir, la verdad Brayan lo que menos quería era morir a sus 19 años, estaba empezando a vivir, recién terminada la secundaria y listo para la universidad, pero en lugar de eso para darle gusto a su padre debería vestir un espantoso uniforme militar, tener un no menos terrible corte de pelo, si todo esto fuera poco debería de matar a sus semejantes , bajo el pretexto de que eran enemigos, la verdad para él no lo eran, no les había visto atacar nada que fuera cercano a él, entonces ¿Por qué esa insistencia de su padre de que eran enemigos de la libertad? A su forma de ver los enemigos de la libertad serían los estadounidenses que pretendían coartar la de aquellos hombres, sólo porque no pensaban como ellos, eso era una injusticia a su manera de ver, pero sabía que cualquier razonamiento sería inútil para su padre,  no le quedaría más remedio que enlistarse en el ejército y partir a un país lejano a defender los derecho de no sabía quién, pero el presidente de la nación había decidido declarar la guerra y los ciudadanos que realmente se sintieran patriotas debían tomar las armas y hacer lo que el presidente dijera, él por supuesto se quedaría muy seguro en la casa blanca, se requería mantenerlo vivo para que siguiera manteniendo la economía del país a costa de la vida de muchos jóvenes, estadunidenses o no. Brayan sabía que la única forma en que su padre se sentiría orgulloso de él es que regresara dentro de un cajón de muerto, así tendría el honor de ser el padre de un héroe, por lo visto no le importaba en lo más mínimo tener un hijo menos.

El entrenamiento comenzó a las 5 de la madrugada, con gritos de los militares, hablando en femenino a los soldados, forma  bastante misógina que tienen los soldados para humillar a sus subalternos,  Brayan se sentía más que incómodo asustado, veía que varios de sus compañeros morían por ir a matar comunistas, como si el hecho de que sus ideas fueran diferentes los hicieran algo que no fuera humano, viendo todo esto entre la gente que le rodeaba se limitaba a realizar sus tareas y no hablar con nadie, no podía expresarse como realmente quería, si lo hiciera sería sometido a consejo de guerra por traidor, pero la verdad sentía que toda esa euforia por matar gente era algo enfermizo, que no debería existir entre los seres humanos, pro las noches lloraba de impotencia y cada día que pasaba sabía que tendría que enfrentarse ante ese enemigo que pensaba y caminaba como él, que había sido creado por el mismo Dios que lo había criado a él, ¿Entonces por qué esa insistencia de llamarle enemigo?

El día tan temido por Brayan llegó, él con varios compañeros fueron embarcados para ir al frente de batalla, todos sus compañeros bromeaban sobre los que matarían y Brayan se mantenía callado, siempre en silencio, no podía soportar esa forma de hablar sobre seres humanos, para él no eran enemigos eran hermanos con conceptos diferentes, pero hermanos,  el que tuvieran ideas diferentes no le parecía motivo suficiente para matarlos, además no era su país, ellos estaban interviniendo en algo que no debería importarles, ¿Cómo era posible que un presidente fomentara el odio entre sus ciudadanos? Para él eso no era ser un buen líder, ¿Pero acaso había algún buen líder en el mundo? ¿Alguien que fomentará el amor y no la guerra? No siquiera el papa para él no era un buen líder, pues consideraba que era discriminador y juzgaba sin tener motivos para hacerlo, para Brayan nadie debía juzgar a otro, no podía hacerlo nunca, eso sería irracional, no hay manera de meterse en su pensamiento y saber cuáles son los motivos que le mueven para tal o cual cosa, pero sabía que al parecer era el único que pensaba así, pues el mundo pensaba totalmente diferente, ¿Acaso debería odiar, matar para poder ser parte de está humanidad?

En la trinchera escuchando el ruido ensordecedor de la batalla, Brayan se abrazaba a su arma, un Sargento notó su pánico y fue hasta él –Soldado, nos están atacando, que hace en esa posición- Brayan lo miro azorado y no contestó –Reacciones no sea cobarde- Brayan se levantó y salió de la trinchera sin arma simplemente dispuesto a ser asesinado por “El Enemigo” su cuerpo calló dentro de la trinchera con varias balas en él, el sargento lo miro fuera de sí, no había explicación para tal actitud eso había sido el acto más estúpido que jamás había visto.

Los padres de Brayan recibieron la noticia de que su hijo había muerto en batalla, su padre se sintió orgulloso de su hijo, una vida como muchas otras truncadas en su inicio por la guerra.

 

 

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excelente

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