UN AMOR VERDADERO


T122

 

Los celajes del atardecer lucían en su máximo esplendor,  los cuales eran apreciados por Rodrigo que sentado en su lugar preferido del departamento lo observaba totalmente ensimismado, parecía  que su mirada no podía alejarse de aquella belleza natural,  su varonil rostro no demostraba expresión alguna, sus ojos fijos en el horizonte pestañaban con cierta pereza de cuando en vez, sin parecer notarlo sus ojos comenzaron a inundarse en lágrimas, rodando estás por sus mejillas y bañando su rostro, su manos permanecían sobre los brazos del sillón y no hacía ningún movimiento que pareciera necesario para secar su rostro, una de sus manos automáticamente fue hacia le mesa lateral y tomo su elegante pitillera, sin siquiera mirarla saco un cigarrillo y lo llevo a sus labios, dejo la pitillera y tomo el encendedor de oro con sus iniciales, prendió el cigarro y lo fumo sin dejar de mirar hacía la puesta de sol, la cual estaba llegando a su término,  el departamento  comenzó a quedar en tinieblas, sólo iluminado con la débil luz del anochecer, apagó el cigarro, y siguió mirando como si el paisaje se hubiera quedado estático en el firmamento, no dejaba de derramar lágrimas, su mente comenzó a divagar, las imágenes aparecían en ella con velocidad vertiginosa, de pronto una quedo fija en su memoria, un parque y el caminando de la mano de un hermoso chico rubio, su corazón sintió toda aquella emoción experimentada en aquellos momentos, el recuerdo de aquel chico le hizo hacer una mueca parecida a una sonrisa,  era su paseo cotidiano, desde que se habían conocido disfrutaban salir a pasear tomados de la mano por el parque contándose sus memorias el uno al otro, esa vez decidieron sentarse en uno de los bancos, Daniel que era el nombre del muchacho le miraba con verdadera devoción, Rodrigo sentía por él un gran amor, siempre habían sido sinceros en sus sentimientos y los mejores momentos eran cuando estaban juntos, Daniel le miró fijamente y de pronto sin sentirlo siquiera empezó a llorar, la angustia de Rodrigo fue mayúscula, no le gustaba ver sufrir a su amado, -¿Qué tienes pequeño, por qué lloras?-  pregunto angustiado, Daniel le tomo la mano y se la apretó con amor, -Necesito contarte algo, si no te lo cuento creo que me volveré loco, tal vez después de escucharme no quieras verme más- Rodrigo le miró realmente alarmado –No creo que haya nada en tu vida que me haga alejarme de ti- Daniel trago saliva –Espero realmente que no, pero creo que esto debes saberlo-  Le miró animándole a continuar –Bien cuando yo tenía 8 años un hermano de mi padre abuso de mi, y lo estuvo haciendo durante 4 años, hasta que no pude más y lo denuncié a mi padre, fue algo espantoso, casi lo mata a golpes, luego vino la denuncia a la policía las preguntas, obscenidades espantosas de los representantes de la ley hacía mi persona, fue un infierno de verdad, algo que deseo olvidar por completo, pero necesitaba decírtelo- Rodrigo vio su rostro bañado en lágrimas y lo abrazo tratando de trasmitirle todo ese gran amor que por el sentía, Daniel se abrazó a él y trato de contener sus sollozos, la gente que pasaba les miraba intrigados, Daniel le apartó y continuo hablando, -Hace poco me enteré que mi tío había muerto en la cárcel de Sida , eso me asustó mucho y…- no pudo continuar rompió en sollozos, Rodrigo entendió perfectamente bien su tragedia y lo abrazo con fuerza, -Mi niño adorado. ¿Cómo se te ocurrió pensar siquiera que te dejaría por eso? Tú fuiste una víctima de ese desgraciado, yo mi amor estaré siempre a tu lado, quiero ahora más que nunca que vivamos juntos- .Los recuerdos le hicieron sollozar, el departamento estaba casi en completa oscuridad, algunos sonidos de la calle llegaban hasta el interior, los sollozos de Rodrigo invadían el ambiente, su manos fueron hacía su cara y la taparon por completo, un desgarrador grito salió de su garganta –Dios ¿Por qué a él?-

Sin soltar la mano de Daniel ambos esperaban los resultados de los análisis,  ninguno hablaba ni siquiera se miraban, sólo sus manos se mantenían unidas, trasmitiendo en esa estrecha relación el apoyo para lo que viniera, la enfermera le entregó a Daniel un sobre amarillo con los resultados, ambos se miraron y agradeciendo salieron del laboratorio, ya afuera Daniel se los entregó a Rodrigo –Ve tu por favor yo no podría- Con mano temblorosa Rodrigo abrió el sobre y sacó la hoja blanca la palabra positivo resaltó ante sus ojos y sin poderlo evitar comenzó a llorar, Daniel ante la actitud de su pareja no tuvo que preguntar nada ya sabía el resultado. Se abrazaron con fuerza  y limpiando sus lágrimas fueron hasta el automóvil, sentado Rodrigo al volante dijo –Amor hay muchos positivos que viven mucho así que todo será cuestión de cuidarse- Daniel le miro con aquellos hermosos ojos verdes tratando de ser  positivo en sus palabras –Claro sólo es cuestión de cuidarnos, arrancaron el auto y fueron hacía su departamento sin hablar nada al respecto.

5 años de felicidad tuvieron, durante ese tiempo sólo hubo motivos para fomentar más aquel amor sincero y verdadero, un sábado de junio saliendo de una reunión con sus amigos les alcanzo un fuerte aguacero, ambos corrieron hacia el auto tomados de la mano y riendo felices bajo el agua, Rodrigo abrió la puerta de Daniel y este entro al auto totalmente empapado,  Rodrigo estaba igual, cuando ambos se vieron no pudieron dejar de reír y abrazarse, su felicidad era completa, su casa estaba algo retirada del lugar, Daniel sintió frío y puso la calefacción, cuando llegaron al departamento Daniel venía ardiendo en temperatura, Rodrigo lo miro muerto de susto, -Amor estás ardiendo ven debes secarte y ponerte ropa seca- Él se olvidó de que también estaba empapado, la temperatura seguía subiendo alarmantemente, por lo que Rodrigo hablo a una ambulancia, lo llevaron al hospital y empezaron a tratarlo, Rodrigo fue hasta el médico ansioso –Doctor ¿cómo está? dígame por favor- El médico le miró con seriedad, la verdad parece que sus defensas están demasiado bajas. Rodrigo le dijo de inmediato –Es VIH positivo-  El médico miró a Rodrigo con simpatía –No se preocupe haremos lo imposible, tiene neumonía sus defensas están sumamente bajas, eso complica el cuadro clínico- Durante dos días lo estuvo cuidando con todo el amor que sentía Daniel no le reconocía, aunque él estaba seguro de que le escuchaba, los padres de Daniel habían dejado de verle desde el preciso momento en que había decidido vivir con Rodrigo, no aceptaban por motivo alguno que su hijo estuviera viviendo una vida sexual con alguien de su mismo sexo, consideraban que lo que había sufrido de niño debería de ser un aliciente para detestar una vida homosexual, no sabían que eso nada tenía que ver en sus preferencias, Daniel desde que nació era homosexual, de no haber sido así detestaría a los homosexuales por su abuso infantil, con orientación adecuada entendería que no todos son unos enfermos como lo fue su tío, pero la realidad era que Daniel era gay eso nadie podría cambiarlo. Rodrigo se comunicó varias veces con los padres de Daniel para que estuvieran al lado de él, pero al parecer sus esfuerzos habían sido nulos. El tercer día de la enfermedad de Daniel estado Rodrigo en la antesala vio a los padres de aquel platicando con el médico, él se acercó, -¿Son ustedes los padres de Daniel?- ambos lo vieron con un odio contenido, -Entendemos que usted es la persona que ha pervertido a nuestro Daniel- dijo la madre tratando de no golpear a Rodrigo, el médico miró a los 3 y dijo –Señora es la persona que ha estado pendiente de él estos días, si no fuera …- Fue interrumpido por el padre –Doctor no nos interesa nada relacionado con esta persona, sólo queremos saber ¿cómo está Daniel?, es más ya le dije que no queremos verlo-  al escuchar tal afirmación Rodrigo se sintió desesperado –Por favor no digan eso Daniel requiere verlos- el padre le miró con desprecio –Lo tiene a usted ¿No?  Él ya decidió su destino- Rodrigo sin tió un deseo inmenso de golpear aquel padre, quien se mostraba tan intransigente, apretó los puños y en su desesperación calló de rodillas –Se los suplico a los dos entren a verlo digan cuanto lo aman, por favor él los necesita, no pueden voltearle la espalda en estos momentos- la voz de Rodrigo era plena de angustia, varias personas veían la escena conmovidos, la madre le tomo del antebrazo y le levantó –Lo haremos, le juro que lo haremos- Rodrigo estaba bañado en lágrimas, no podía hablar más, algo comentó la madre al oído de su esposo y ambos se dirigieron a la habitación de Daniel, la madre se adelantó, al ver a su hijo dentro de aquella cámara de oxígeno, con sueros y las maquinas detectoras de sus símbolos vitales, su corazón de madre se desgarró, fue hasta él y se acercó a su oído, -Hijo aquí estamos tu padre y yo te amamos, afuera hay alguien que te ama mucho y te necesita- no pudo seguir hablando, fue hasta su marido y se refugió en sus brazos, Rodrigo contemplaba la escena desde la puerta, el padre no se acercó tomo a su mujer y la condujo hacia afuera al pasar junto a Rodrigo escupió unas palabras –Ya estará satisfecho con su obra- Rodrigo sintió una gran indignación cerró la puerta de la habitación tras de él, y tomando al hombre por el brazo le obligo a mirarlo –Para su conocimiento señor, no soy el causante de que mi Daniel este así, fue precisamente su sangre quien provocó esto- el hombre le miraba con rabia contenida , -¿Cómo se atreve?- Rodrigo sin dejar de sostenerle por el brazo y sin dejar de llorar contestó -¿Cómo se atreve usted? Si ¿Cómo se atreve usted de culparme de algo que su familia y sólo ella es culpable?- El hombre se zafo de la mano que le detenía y sin decir más tomo a su esposa y salieron del hospital, Ro0drigo callé sobre un sillón dando rienda suelta a su do9lor, el médico lo miró compasivo y se sentó a su lado –Calma muchacho, ellos no comprenden la grandeza de tu amor y sufrimiento, todavía falta mucho para que los seres humanos aprendamos a entender este gran amor que existe entre hombres, más no dejes de luchas, tal vez no te toque verlo a ti, pero vendrán nuevas generaciones que podrán sentir la libertad de vivir sus preferencias sexuales sin ser abominados- Rodrigo sintió las palabras de aquel hombre como un bálsamo a su inmenso dolor, se abrazó a él y lloró a libertad su pena.

Los recuerdos seguían acudiendo a la mente de Rodrigo, la noche avanzaba y sólo la luz del cigarrillo iluminaba la estancia, el piso era alto por lo que pocas luces llegaban de la calle, él seguía impávido, su rostro mojado por las lágrimas que no dejaban de salir en abundancia de sus ojos, siguió recordando. Estaba platicando con el médico el cual con voz pausada explicaba la situación –Hijo debes aceptarlo, es una suerte que no haya pasado por todas las penalidades de la enfermedad, las cuales suelen ser largas y dolorosas, da gracias al cielo de que esto se presentó en forma rápida, es probable que recuperé el sentido antes del momento final debes estar pendiente- Rodrigo le miro con gran tristeza y dando la espalda fue a la habitación de aquel que tanto amaba, pasaron unas horas y la voz débil de Daniel le saco de su ensimismamiento, -Amor, amor necesito hablarte- Rodrigo se acercó a él tomando su mano con amor, sabía que era probable que después de esos momentos de lucidez jamás volvería a escucharlo, con gran esfuerzo Daniel habló –Sé que ya no estaré contigo, me has dado los 5 años más hermosos que ser humano puede vivir, quiero que nunca los olvides, sobre todo que sepas que mientras tu vivas yo estaré contigo-  Rodrigo no podía dejar de llorar sabía que se iba, que nunca más volvería a sentir sus labios y su cuerpo junto al suyo, Daniel no habló más, simplemente el sonido de las maquinas se hizo monótono, le beso en los labios y salió dela habitación, una enfermera venía hacía él –Todo terminó señorita avisen a sus padres, lo que está ahí es de ellos- la enfermera lo miró descontrolada, Rodrigo no espero ninguna respuesta, tomo su auto y fue a su departamento, ahí donde ambos habían vivido la mejor historia de amor y comprensión, el cuerpo de Daniel no le importaba, se quedaba con su amor y su esencia que era lo importante.

Rodrigo se levantó de su asiento y fue a la orilla de la ventana, miró hacia abajo, estaba en el piso 11, estaba seguro de que si se lanzaba su muerte sería eminente, cuando iba a dar el paso decisivo para terminar con su dolor la voz de Daniel vino a su mente   “Mientras tu vivas yo estaré contigo” aquellas palabras le hicieron retroceder, volvió a su sillón y lloró, comprendiendo que no podía matar a su Daniel que vivía en él.

Muchas veces la vida nos parece injusta, pero siempre debemos recordar que el cosmos se maneja en forma misteriosa , que las grandes injusticias que aparecen ante nuestros ojos, pueden ser los grandes motivos para engrandecer una vida.

 

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excelente

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