UN GRAN ACTO DE VALOR


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Ha recurrido a mi mente la entrega de premios del 5to grado, mi padre por razones laborales no solía asistir a esas ceremonias, casualmente esa fecha se dio un tiempo y estuvo presente, la verdad no fue la presencia de mi padre lo que marco esa fecha, fue el discurso de despedida de un compañero de tercero de secundaria al cual le tocó tal honor por sus excelentes calificaciones, además de haber ganado el primer premio de oratoria durante los 3 años que estuvo en secundaria, por todo esto era el indicado para expre4sarse ante maestros, padres de familia y compañeros, su discurso al principio estaba dentro de los cánones normales, agradecimiento a sus padres, a Dios, a sus maestros, pero la cosa se puso buena cuando llego a los compañeros, la verdad su discurso dejo una huella indeleble en mi vida, por lo que trataré de reproducirlo lo más fidedigno que recuerde: -A ustedes mis compañeros sería una gran hipocresía agradecerles nada, a menos que los insultos y la discriminación por mi situación de becado sea motivo de agradecimiento- debo aclarar que cuando dijo esto algunos maestros del pódium quisieron callarle pero el director hizo la seña de que se le dejara hablar, por lo que continuo con bastante aplomo –Nunca pude entender que se me discriminara por ser becado, como si la fortuna de sus padres la tuvieran por méritos propios, en cambio el mantener mi beca me costó bastante trabajo, no sólo el obtener buenas calificaciones, también aguantar sus humillaciones, muchas veces mis puños estaban más que dispuestos a estamparse en la cara de muchos de ustedes, pero sabía el sacrificio que mi madre hacía para darme estudios, así que me aguantaba,  se burlaron de mi por no tener padre, por ser becado, me dijeron muerto de hambre, quiero decirles que mi madre trabaja mucho para que nunca nos falte el pan a mí y a mis hermanos, pero todo lo aguanté por llegar a este momento, por haber sido prudente y no soltar golpes como se lo merecían muchos de ustedes, se me empezó a llamar joto y otros apelativos que no mencionaré aquí por respeto a maestros y padres de familia, no me da pena aceptar que muchas veces llegue a mi casa y lloré de impotencia, sólo me calmaba el ver la satisfacción de mi madre de verme salir adelante, aunque jamás le comenté el motivo de que no tenía amigos en el colegio, voy a darles a todos una gran satisfacción, si soy gay, mis preferencias sexuales son diferentes a los de la mayoría, más eso no me avergüenza, se de antemano que será el motor para luchar el doble, no será fácil ganarme el respeto de una sociedad retrógrada, pero se que lo voy a lograr- Cuando hizo tal confesión algunos padres de familia se pararon y salieron del recinto entre ellos mis padres, yo estaba sentado en las butacas de adelante por lo que no podían sacarme, el muchacho continuo –Que pena por esos padres que están saliendo, espero que no tengan que enfrentar el dolor de tener un hijo diferente, pero quiero aclararles algo, no soy medio hombre soy un hombre tan completo que he tenido el valor de pararme enfrente de ustedes y reconocer mis preferencias, los que han salido me han juzgado, sin saber ni motivos ni razones, simplemente se han sentido ofendidos, al igual que aquellos que voltean la cara cuando ven a una persona con capacidades diferentes, pues bien este soy yo, un hombre en toda la extensión de la palabra, orgulloso de mi familia y mi entorno, dispuesto a luchar a brazo partido para salir adelante, pero jamás negando mi naturaleza, pues al hacerlo sería simplemente un cobarde, gracias a los maestros por haberme dejado terminar y a los padres que se han quedado, a mis compañeros, también les agradezco el haberme enseñado que mi camino no será fácil, será un camino pleno de dificultades, pero estoy dispuesto afrontarlas una a una, gracias- hubo un silencio absoluto mientras el chico bajaba del estrado de pronto uno de los maestros comenzó aplaudir, yo no se pero tenía el rostro empapado en lágrimas, a ese maestro le siguieron los demás y terminó siendo una ovación de pie, en ese momento me di cuenta que el valor siempre ese premia, se tengan las ideas que se tengan.

Al salir mi padre estaba de un humor de la patada ni siquiera me felicitó, nos subimos al carro y empezó a despotricar, -Es el colmo que lo haya dejado continuar, fue un verdadero insulto a las buenas costumbres, la iglesia es muy clara a ese respecto, son degenerados, condenados al fuego eterno- mi madre lo miró algo indignada, -Arturo eres muy duro en tus juicios- mi padre replicó –Martha no me digas que estás de acuerdo me decepcionarías totalmente, acabarías con todo lo que es moral y decente en este mundo- mi madre no agrego nada más y el resto del camino fue totalmente silencioso, jamás en ese momento me hubiera imaginado que al fin de sus días mi padre elegiría mis preferencia a su iglesia que tanto defendió en esa ocasión, esto me hace ver que el amor a los hijos es mucho más grande que cualquier iglesia o concepto moral, gracias padre por ese gran amor que me diste te amaré siempre.

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excelente

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