CONDÓN, NO PAGO, NO COBRO


L75

 

Era una tarde de domingo en la capital de la república Mexicana, en lo personal no me gustan las tarde de domingo suelen ser aburridas y monótonas, ese día en especial me disponía que no fuera nada de eso, así que me arregle y decidí ir a la zona rosa a comer a mi restaurante argentino preferido, un buen corte de carne roja y un buen vino seguro me haría la tarde más agradable, desde luego un ligue sería lo mejor, para hacer algo diferente, me disponía a sacar mi auto pero recordé que normalmente en domingo el metro no está lo que se dice lleno, así que me daría un buen baño de pueblo, mi sorpresa fue mayor cuando al llegar al andén vi que había un mundo de gente, estaba a punto de regresarme para ir por mi auto cuando descubrí entre la multitud una mirada persistente que so posaba sobre mí y cada parte de mi cuerpo, así que hice precisamente lo mismo le miré fijamente y descubrí a un chico bello, con ajuntados pantalones de mezclilla, una playera sin mangas, una abundante cabellera que le llegaba casi a los hombros, ondulada y rubia, ese tipo de especímenes son difíciles de ver en el DF y menos en el metro, así que me quedé, me acerqué lo más que pude al chico y juntos abordamos el convoy, el muchacho se me puso enfrente y pego su cuerpo al mío, eso provoco una inmediata reacción que sus duras nalgas disfrutaban con suaves movimientos,  su cabeza quedo sobre mi pecho y yo comencé a besarle suavemente, algunos pasajeros empezaron a descubrir nuestro cachondeo lo cual me divirtió al principio, pero deje de ser divertido cuando el chico puso su mano hacía atrás para acariciar mi erección, así que le sugerí bajarnos en la siguiente estación, así lo hicimos y el paso mi mano sobre sus hombros y así salimos a la calle; -¿A dónde vamos?- preguntó divertido, -Seguro habrá algún hotel cerca- contesté mientras veía de izquierda a derecha para decidir para dónde empezar a caminas –Excelente- contestó jalándome literalmente para la izquierda, caminamos unas cuadras, apreció un hotel que seguramente no tenía estrella alguna, lo más probable es que debiera al menos dos, entramos y la verdad me sorprendió el lobby, nada que ver con la fachada, nos dirigimos a la recepción y solicitamos un cuarto por una noche, pague en efectivo y el recepcionista tocó la campanilla del mostrador y apareció un muchacho uniformado de bell boy, eso me sorprendió aún más, nos llevó al tercer piso por un elevador  pequeño pero limpio y con un espejo al fondo que le hacía parecer más grande, el muchacho sin importarle la presencia del botones, me beso en la boca y la verdad correspondí sin ninguna inhibición, llegamos a la habitación el acompañante  temporal nos explicó los canales de la TV, y otros particulares le di un billete y salió complacido. En cuanto nos quedamos solos el muchacho se despojo de la playera y decubrí un tórax y abdomen bien marcados, lo cual me agradó bastante y a mi pene más, que desesperado deseaba salir del pantalón para ser disfrutado por ese adonis,  el chico se me acerco me beso y bajo el cierre de mi pantalón para dejar en libertad a mi sufrida verga, que entre sus manos alcanzó su máxima erección, dejo de besarme para decirme unas palabras al oído, -Cobro $300.00 si quieres toda la tarde y noche serán $ 1,500.00- me separé de inmediato de él, como si tuviera lepra, -Estás loco de remate- exclame más que indignado guardando mi fierro y subiendo el cierre de la bragueta, -¿Acaso me ves tan jodido como para andar pagando por sexo?- el chico me miro descaradamente -¿Crees tu que yo estoy tan jodido para darme gratis?- lo mira con cierto desprecio –Aprovecha el cuarto si quieres yo me voy a la chingada. Tres cosas tengo muy claras en la vida sexual, condón, ni pago, ni cobro- sin decir más salí de la habitación y al salir le dije al recepcionista, -Sólo vine a dejar a mi compañero- salí ante la sorpresa del botones que nos había visto besándonos.

Debo admitir que si el domingo ya no fue tan aburrido, se había convertido en indignación, no soy miserable pero me cagaba gastar el dinero a lo pendejo, eso fue precisamente lo que hice con el cuarto de hotel, sacudí mi cabeza para sacarme el mal momento y tome un taxi que me llevó directamente al restaurante donde pasé un rato bastante agradable, coqueteando con los meseros y con uno que otro comensal, pero mi experiencia anterior me hizo cauto, por lo que me fui a casa sin tener sexo con nadie.

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Un pensamiento en “CONDÓN, NO PAGO, NO COBRO

  1. augusto febrero 10, 2013 en 6:50 pm Reply

    Da tristeza esas persona q no se quieren y dejan q nos califiquen a todo x lo igual… Ojo se tu sin son agredir ni involucrtar a nadie… Asi se vive mejor su amigo augusto ….skype. Augusto6979

excelente

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