TORMENTA


28

La fuerte tormenta tenía ya varios minutos azotando a la ciudad, la mansión Olvera recibía los grandes chubascos sobre sus techos, en sus ventanales la lluvia pegaba fuertemente, como intentando vencerlos para poder entrar, en el interior de la casa frente a la chimenea Sofía observaba como hipnotizada el fuego, nadie había en la inmensa casona, sólo ella, su rostro reflejaba cansancio y aburrimiento, parecía un adorno más de la casa, enfundada en una bata de franela con un chal sobre los hombros, sus 45  años le pesaban como nunca antes lo habían hecho, parecía que en sólo un día hubiera vivido 10 años; se levantó perezosamente y dirigió sus pasos a la cocina, no prendió la luz los relámpagos iluminaba fantasmagóricamente el lugar, tomo una taza y se sirvió café, luego con la misma actitud regreso a su sito frente a la chimenea.

Un hombre con ropa deportiva y con la capucha puesta sobre su cabeza se acercaba a la mansión, tal parecía que la lluvia no le hacía mella, caminaba tranquilamente con la cabeza baja, observando como las grandes gotas caían sobre el empedrado, sus pasos lo llevaron a un costado de la casa, su figura alta y delgada sobresalía en cada iluminación del cielo, se acercó a una ventana y se asomó por ella, era la ventana de la cocina, todo estaba en tinieblas, espero tranquilamente el ruido de un relámpago para romper un vidrio, con gran calma metió la mano para abrir la ventana +, otro relámpago y brinco al interior, con calma increíble miro hacía su al derredor, confirmando que no había nadie, caminó hacía la estancia, dejando huellas de agua en cada paso, miro la chimenea y la figura de Sofía sentada al frente, se quedó observando por un rato, parecía complacerle el cuadro que ante sus ojos se presentaba, Con sus dos mano bajo más la capucha que cubría su cabeza y lentamente fue caminando hasta quedar precisamente tras del asiento de Sofía, la cual ensimismada en sus pensamientos no se había percatado de su presencia, el hombre se quedó observando su cabello, sus manos estaban tensas, sus ropas escurrían dejando un charco donde se encontraba parado, tal parecía que estuviera engarrotado, Sofía dio un sorbo a su café, tranquilamente puso la taza en la mesa que tenía a un lado, sus ojos observaron el agua que corría lentamente hacía ella, sintió un escalofrío en todo su cuerpo, su mente empezó a trabajar con rapidez, no así sus movimientos que intentaban ser de lo más normales, su corazón empezó a latir aceleradamente , tuvo miedo que el intruso escuchara sus latidos, miró hacía la chimenea y sus ojos se clavaron en el atizador, Su mente trabajó rápido debía colocarse precisamente en la misma posición que estaba de lo contrario el intruso podía sospechas, ¿O debía levantarse y correr hacía el atizador? Instintivamente tomo la taza de café nuevamente y sin pensarlo demasiado arrojó su contenido hacía atrás de ella, al mismo tiempo s se levantó y corrió hacía el atizador que detuvo en sus manos con fuerza, el líquido había bañado la cara del intruso, más no le había hecho daño alguno, no estaba lo suficientemente caliente para hacerlo, pero dio tiempo a Sofía para ponerse a la defensiva, el intruso se quedó impávido mirando a la mujer, la cual temblaba como una hoja al viento, -¿Qué quiere? ¿Qué hace aquí? ¿Cómo entró?- la voz ronca del hombre se dejó escuchar –Son demasiadas preguntas, ¿No le parece?- Sofía se descontroló al escucharlo, su voz era de alguien totalmente tranquilo, como si sólo hubiera llegado de visita, el hombre apunto hacía donde estaba Sofía con la mano que tenía dentro del bolsillo de su chamarra, se escucharon varias detonaciones y Sofía calló al suelo, el hombre tranquilamente se dirigió a la puerta principal y salió a la calle, con la misma tranquilidad con la que había entrado.

Fuera de la casa de los Olvera había un verdadero  caos, patrullas gente curiosa, camilleros  sacando el cuerpo inerte de Sofía, Tres jóvenes dos hombres y una mujer se abrían paso desesperados entre la multitud, -Aquí vivimos- repetían incesantemente ante los policías que les bloqueaban el paso, -¿Qué pasó? Por Dios que alguien nos diga ¿Qué pasó?- decía la joven mujer desesperada, los tres corrieron a la camilla para observar el rostro cenizo de Sofía –Mamá- grito la chica y se abrazó a los otros dos jóvenes, los cuales mostraban un gran desconcierto; un hombre de traje con una libreta en mano se les acercó, -¿Son familiares de la occisa?- El más joven con el rostro bañado en lágrimas contesto ¿Si, alguien nos puede explicar qué pasó?- el hombre les pidió entrar a la casa para hacerles unas preguntas, los cuatro entraron al interior de la residencia y se sentaron en la sala, junto a la chimenea estaba el cuerpo dibujado de Sofía y la sangre coagulada esparcida en el suelo, los jóvenes evitaron ver hacía ese lugar sentándose donde no lo vieran el hombre se sentó frente a ellos -¿Ustedes son los hijos?- los tres afirmaron – ¿Dónde estuvieron anoche?- la voz del hombre sonaba monótona, -En una fiesta en casa de unos amigos y ahí pasamos la noche- contestó la chica con vos entrecortada -¿Me darían la dirección?- El mayor se indignó –Acaso somos sospechosos- El hombre le miro con indiferencia –Todos lo son, debemos confirmar su historia- Los chicos le dieron la dirección de una casa en Cuernavaca, junto con sus nombres, Rigoberto, Karem y Diego, el hombre anotó todo en su libreta -¿Tienen idea de alguien que quisiera matar a su madre?- los tres se miraron con desconcierto –No creo, mi madre no tenía enemigos- Contestó Rigoberto, el hombre lo miró como si hubiera contestado una estupidez, -Joven robo no fue, simplemente el hombre o mujer entró y la balaceó, no hay indicios ni siquiera de registro, entró por la ventana de la cocina, se deslizo hasta la sala y le disparó, luego salió por la puerta principal sin molestarse siquiera en cerrarla, por las huellas de humedad en el piso podemos deducir que andaba a pie y que se movía con gran lentitud, estuvo parado un buen rato precisamente en ese sillón frente a la chimenea, seguramente su madre sintió su presencia y fue hasta dónde la encontramos y alcanzó a tomar el atizador, pero una pistola es más rápida- su narración del crimen era fría, los 3 muchachos no dejaban de llorar -¿Su padre?- pregunto el investigador –Esta en Europa de negocios- volvió a contestar Rigoberto -¿Tenía una buena relación con su madre? –Por supuesto eran una pareja ejemplar- Contestó Sofía con cierta indignación, el investigador se levantó con gran calma –Bien por favor no salgan de la ciudad seguramente los vamos a necesitar -¿Cuándo regresa su padre?- -En una semana contesto Karem.  –Seguro podrán comunicarse con él para que regrese antes- Digo lo miró con cierta rabia –Claro que si seguramente mañana estará con nosotros- El agente salió dejando a los 3 muchachos con su dolor y desconcierto.

Diego subió a su habitación y se encerró en ella, estaba totalmente devastado, la mañana del día anterior había tenido una discusión con su madre, por fin se había animado a confesarle sus preferencias sexuales hacía el mismo sexo, así como el amor que sentía por un muchacho que había conocido dos meses antes, Sofía había gritado y hasta golpeado en la cara a Diego, diciéndole que jamás aceptaría eso de un hijo suyo, que eso estaba bien para gente sin moral, sin educación no para un muchacho en el cual se había invertido tanto dinero para su preparación académica, Diego había llorado y suplicado por la comprensión de Sofía, pero esta fue tajante, prefería a un hijo asesino, drogadicto que a un maricón, cad aapalbra de su madre le había dolido en lo más profundo de su ser, salió de su casa con un solo objetivo ver a su novio y decirle por lo que estaba pasando, su novio era un muchacho 12 años mayor que él, trabajaba en un restaurante de mesero por las tardes, vivía solo en unos departamentos de la col. Guerrero en la capital, Diego fue directamente hasta el departamento de Sergio, quien le recibió en calzones recién levantado, en cuanto se vieron se abrazaron y Diego le contó todo a su novio, el cual realmente se sintió muy indignado, en todo su ser nació una rabia infinita, -¿Qué vas hacer?- preguntó trabando las mandíbulas -No se, no quiero regresar a casa, la verdad me dolió mucho todo lo que me dijo- Sergio lo miro con bastante ira –Creo que eso no es lo mejor, yo tengo la solución- tu regresa como si nada, es más dile a tu madre que has entendido y que todo será como ella dice, mañana te juro que todo estará resuelto- Diego lo miro con incredulidad –No creo que mi madre ceda, no la conoces- Sergio insistió –Haz lo que te digo y veras que mañana estará el problema resuelto-  se besaron hicieron el amor y Diego regresó a su casa tal y como se lo sugiriera su novio.Cuando su madre lo vio en casa le preguntó -¿Ya has recapacitado? Espero que el paseo te haya despejado la mente- Diego le dijo que todo estaba bien y su madre le anunció que tenían una fiesta en Cuernavaca con unos amigos, que le gustaría que fuera con sus hermanos, Diego aceptó, le llamó a su novio para decirle que iría con sus hermanos a Cuernavaca, Sergio le pregunto si dejarían a su madre sola o estaría algún sirviente, ingenuamente le confirmó que los sirviente son se quedaban a dormir, después de esto le deseo que la pasara bien y que se verían al día siguiente.

Diego estaba totalmente seguro de que había sido Sergio quien mato a su madre, su dolor era extremo no se sentía con el valor suficiente para demandarlo ni siquiera para volver a verlo, Sergio intento comunicarse con Él todo el día a las 18:00  hrs de ese día Diego salió hacia la comandancia a declarar todo lo relacionado con su novio, Sergio fue aprendido de inmediato, en sus declaraciones aseguró que Diego le había pedido  que matara a su madre, los hermanos culpaban a Diego por la muerte de su madre, al final Diego salió absuelto, pero ni su padre ni hermanos lo aceptaron más en su familia, lo consideraban culpable de la muerte de su madre, Diego aprendió la más triste lección de su vida, no siempre un tipo que hace bien el amor es precisamente un buen elemento para ser una pareja, se debe estar con los ojos bien abiertos y no dejarse llevar tan sólo por el deseo, el conocer a la familia, costumbres y educación de quien va a ser la pareja es básico para una vida tranquila.

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