LA FORTALEZA ES LO ÚNICO QUE QUEDA


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Con el fin de poder expresar mejor el sentimiento que embarga a nuestra familia, creí necesario hacer una breve introducción de lo que hemos sido y lo que somos: Durante los 14 años que viví en casa de mis padres puedo asegurar que tuve una infancia y adolescencia feliz, mi padres eran lo que se dice una pareja estable y muy católicos, desde pequeños nos enseñaron el temor de Dios; es decir a tener un miedo espantoso hacia el pecado, casualmente todo lo que era divertido era pecado, reconozco que yo nunca creí demasiado en eso, era como el coco dentro del guardarropa, simplemente siempre pensé que era su forma de hacernos portarnos bien, al contrario de mis hermanos simplemente les lleve la corriente y respete sus ideas, pero jamás comulgue con ellas, procuraba no darles disgustos, se lo merecían, ambos eran sumamente cariñosos con nosotros, por lo que mi mejor manera de corresponder a eso era cada vez que tenía oportunidad les expresaba mi inmenso amor hacia ellos, eso me hizo diferente a mis hermanos, hasta de mi hermana que siendo mujer seguramente se esperaba fuera más amorosa, no quiere decir que no lo fuera, la verdad yo me excedía, tome una actitud muy especial, esta era que cuando mis hermanos por alguna situación me hacían enojar fuera de insultarlos simplemente me les quedaba viendo y les decía –Pero yo te amo- eso los dejaba sin palabras, por lo que lo use como estrategia infalible para terminar toda discusión; mi actitud sorprendía favorablemente a mis padres,  quienes me veían como lo más parecido al hijo consentido, debo aclarar que lo que había empezado como una estrategia de no agresión terminó siendo un verdadero convencimiento del amor hacía todos los elementos de mi familia, desde luego dicha actitud no la lleve con mis compañeros a los que siempre les respondía a golpes con sus agresiones, cuando tenía un reporte mis padres decían; -Seguramente lo habrán hartado, pues nuestro hijo es alguien muy tranquilo y amoroso- no es que fuera hipócrita simplemente a mi familia si la amaba a mis compañeros para nada, esa era la diferencia. Cuando mi padre supo de mi preferencia y me corrió de la casa seguramente pensó que yo no me iría me quedaría y dejaría mis preferencias a un lado para ser un hijo obediente como siempre lo había sido, pero no fue así algo dentro de mí me dictó que debería ser yo a costa de lo que fuera, siempre estuve en contacto con ellos a fin de que no se preocuparan demasiado, de todos modos su tristeza por mi ausencia jamás la pudieron olvidar.

Tal vez si han leído mis anteriores post en especial “Reconciliación” pensarán que fue algo tardía, ya que mi padre ya estaba enfermo, pero yo en lo personal no lo creo así, fue en el momento preciso para ambos, tuvimos tiempo de decirnos cuanto nos amábamos, sobre todo, ellos entendieron que Dios no está en la religión, puesto que siendo todo amor, no puede estar donde predican la discriminación, juzgan a la gente y señalan los que sí se salvan y los que no, nadie puede saber lo que hay en la mente de otros, ni la grandeza de su espíritu, por lo que eso de juzgar nunca será bueno.

Por todo ese concepto que yo he tenido durante toda mi vida, puede ser que actué en la forma que lo hice al llegar el momento de despedir a mi padre, el jueves 17 a las 5 de la madrugada nos hablo mi madre que mi papá estaba muy enfermo y había que llevarlo al hospital, en menos de 20 minutos estábamos en su casa y en pocos minutos llego la ambulancia, yo le acompañe y supe que mi padre estaba sufriendo mucho, lo miraba sudoroso y con rictus de dolor reflejado en su rostro, no era justo que estuviera sufriendo así, durante varios meses se le había mantenido con morfina, al parecer esta ya no hacía el efecto deseado, llegamos al hospital y parecía estable, mi madre se quedó a su lado y nos fuimos a casa, después a la oficina, como a las 12 del día me habló mi padre para pedirme que le sacara del hospital, no quería estar ahí, hable con los médicos y me dijeron que su estado era muy grave, que seguramente no soportaría mucho, eso me decidió a pedir su alta y las 3 de la tarde acompañado de dos enfermeras lo llevamos a casa, durante el trayecto me confesó lo cansado que estaba, también su preocupación por dejarnos solos sobre todo a mi madre, de ahí que tome una decisión: cuando llegamos a casa estaban mis hermanos y cuñados, así que hable con ellos, cada palabra me fue dictada por mi divinidad interna, de lo contrario estoy seguro que no lo hubiera hecho tan bien: -Creo que ya todos sabemos que mi padre está muy grave, está sufriendo mucho, la morfina no le hace ya efecto, cada vez las dosis son más altas, por lo que debemos dejar nuestro egoísmo a un lado y ayudarle a irse, sé que esto suena espantoso, todos lo amamos y quisiéramos que nunca se fuera, pero debemos comprender que cada ser en este mundo tiene un ciclo de vida, unos más largos que otros, pero ese ciclo debe cerrarse de la mejor manera posible, así que por el gran amor que todos le tenemos vamos ayudarle a irse con paz y tranquilidad, sé que será difícil, pero les pido que todos entren y le digan que todo está bien que están tranquilos y que ya es su hora de estar bien, que puede irse con tranquilidad, si están de acuerdo yo estaré a su lado ayudándole a encontrar la paz- cuando termine de hablar todos me miraban como si se tratara de un ser fuera de este mundo, mi madre lloraba, Kelvin y mi hermana también, mi hermano se revelo –Estas completamente loco, lo que debemos hacer es apoyarle para que siga luchando, no se puede dar por vencido- le mire sintiendo su dolor en mi corazón -¿Realmente crees justo que siga sufriendo en la forma que lo está haciendo? Tu bien sabes que él ha sido un gran guerrero, no le va a ganar a la muerte, sólo prolongaremos su sufrimiento, es ahora que debemos demostrar todo ese inmenso amor que por él sentimos- lo abrace y lloro en mi hombro por un buen rato, luego acepto con la cabeza, todos fueron entrando de uno por uno, sin lágrimas tratando de demostrar una serenidad que estaban muy lejos de sentir, el último fue mi Kelvin, al verlo mi padre le tomo la mano y le dijo –Niño pídele a tu hermano que me enseñe el camino, él ya lo recorrió- Kelvin sólo le miro y sus ojos comenzaron a llenarse de llanto, le hice la seña de que saliera, desde ese momento yo me encargaría; Tome su mano y comencé hablarle –Padre todos nos sentimos muy orgulloso de ti, nos has dado tanto que ahora lo menos que podemos es darte la tranquilidad de que puedes irte en paz, todos estamos bien, sabemos que nunca dejaras de acompañarnos, tu recuerdo nos mantendrá unidos, fuiste un gran padre y te amamos, deseamos que descanses, que ya no sufras más, tu vida ha sido muy fructífera, has dado tanto que mereces descansar, no te preocupes cada uno de los que te amamos continuaremos lo que tú has hecho, papi ve tranquilo por favor todos estamos bien- apretó mi mano con fuerza, me miro con esa mirada suya tan especial, que siempre me hacía sentir su gran espíritu, -Alex, nunca dejes de decir te amo a todos aquellos que quieres, esa siempre ha sido tu gran virtud- sus ojos se inundaron en lágrimas, volvió apretar su mano contra la mía y dijo –Te amo- fue todo, le bese en la frente y me quede en silencio durante unos minutos antes de salir y decirles que mi padre se había ido.

De los detalles que me sorprendieron mucho fue que cuando hablo con mi madre le pidiera que no hubiera nada religioso en su sepelio, esto debido a que por esas enseñanzas equivocadas había dejado de estar conmigo 18 años, por supuesto que siendo yo quien arreglo todo me pareció perfecto.

El sepelio fue de 16:00 hrs a 00:00 hrs, si rezos sin letanías, sólo con el gran sentimiento de los que lo amamos, cuando salimos de la funeraria nadie regreso a verle, mi madre dijo –No tengo porque despedirme él se queda con nosotros- así que todos seguimos su ejemplo y salimos a descansar, no hubo funeral mi hermano recogió sus cenizas el sábado las cuales descansarán en el jardín de la planta, el sábado nos venimos a Cuernavaca con mi madre, lo más sorprendente de todo, fue la conciencia de que el duelo sólo era una muestra de egoísmo debía haber paz y tranquilidad mi padre ya no sufría, su presencia física no estaría más entre nosotros, pero él nunca se irá mitras estemos vivos.

Padre te agradezco tu existencia, tus penas, alegrías, lo grande que fuiste, sería mentir decir que no me harás falta, pero también sé que me diste la fortaleza y el ejemplo necesarios para ser un guerrero y siempre salir airoso de cualquier situación.

Algo muy personal que espero les ayude en momentos de tribulación como los que hemos pasado, los amo a todos simplemente por existir y ser parte de mi vida.

2 pensamientos en “LA FORTALEZA ES LO ÚNICO QUE QUEDA

  1. Luigi Valencia enero 20, 2013 en 6:16 pm Reply

    Sin duda alguna habéis pasado momentos muy tristez y dolorosos, sin embargo admiro la forma que llevasteis esos momentos inexhorables con la familia.
    Mis condolencias para tu y los vuestros.

  2. Anselm Pereira enero 23, 2013 en 1:11 am Reply

    Alex deseo expresar mi cercana en estos momentos muy particulares que has vivido, junto con tu familia. Al mismo tiempo me gusta expresar tambin mi agradecimiento por el testimonio tuyo, tu fortaleza interior frente a esta situacin de gran dolor.Igualmente expresar contigo agradecimiento a Dios por el gran don de tu padre que queda por siempre sembrado en ti y en los que lo aman. Te abrazo Date: Sun, 20 Jan 2013 17:31:23 +0000 To: acinore1@hotmail.com

excelente

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