LA FELICIDAD SI EXISTE Y DURA EL TIEMPO QUE NOSOTROS QUERAMOS


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Cuando uno está más feliz muchas veces aparecen sombras que nos hacen dudar de la autenticidad de la felicidad, como si esta no pudiera venir sin cosas desagradables, lo que pasa es que no estamos acostumbrados a ser felices, si lo somos no lo creemos, apareciendo el miedo de ser felices, aunque se escuche increíble este miedo es real, lo tenemos siempre, todo por no saber apreciar la felicidad y las circunstancias de la vida, nadie puede evitar que haya tragedias y enfermedades, eso es algo con lo que vivimos, estos van aparecer queramos o no, lo importante es con que actitud lo tomamos, fatalista, resignada o con la suficiente inteligencia para darnos cuenta que todo es parte de vivir, pero no es precisamente un motivo para renegar de la vida y culparla por lo que nos pasa, diciendo frases como; “La felicidad dura sólo un momento”, hay que buscar siempre el motivo que nos hace felices, saber vivir, hay que saber hacerlo si queremos ser felices siempre sin importar las circunstancias que lleguen,  apreciando lo que la vida nos da, dejando de renegar por lo que nos quita, por lo que con todo respeto para mis lectores me voy a permitir ponerles un ejemplo muy claro.

Esta historia tal vez para muchos es conocida, pero le daremos otro enfoque, así que aunque la conozcan lean con cuidado cada línea de ella, diremos que la historia se inicia precisamente cuando los padres de Alejandro se enteran que es gay, por sus principios y cultura eso es una aberración, una enfermedad, por ningún motivo van aceptar que un hijo suyo asuma esa preferencia, que lo va a condenar a los apretados infiernos, así que con todo el dolor de su alma, prefieren verlo partir a sus 14 años, con la seguridad de que volverá arrepentido, entendiendo que ser gay no es algo natural, así que Alejandro sale de su casa y emprende su gran aventura, la seguridad de que él tiene la razón le lleva a conseguir facilidades para vivir, no como lo hubiera hecho en su casa, pero si vivir bajo un techo y tener una cama todas las noches,  comida, no cualquiera cambia las comodidades de su casa por entrar a servir en una casa de gay extranjeros, pero para él era lo idóneo, cuando los patrones primeros se fueron él se consiguió un trabajo en Vallarta de stripper, jamás pasó por su mente lo que sus padres pensarían de tal trabajo, lo importante era hacer dinero para tener su propio departamento,  mientras Alejandro buscaba su supervivencia sus padres vivían un verdadero infierno, aunque él le hablaba a su madre para que supieran que estaba bien, ellos sufrían , primero por la terquedad de su hijo de querer llevar una vida de pecado, ni siquiera se imaginaban la cantidad de sexo que su hijo había tenido, claro él  nunca hablaba de su vida privada con sus padres, pero ellos imaginaban lo peor, más cuando supieron que vivía con una pareja gay, esto a Alejandro no le afectaba, para él sus padres deberían entender sus preferencias y ya, no era tan sencillo ellos tenían otra forma de ver las cosas, su religión, amistades y trabajo les indicaban que era una pena tener un hijo degenerado, para ellos el que tenía que cambiar era su hijo, la vida que llevaba era de pecado, el pecado no era algo a lo que debían acostumbrarse, así que con todo el dolor de su alma no podía ceder, si analizamos las cosas; para sus padres fue mucho más difícil la ausencia, Alejandro disfrutaba de su libertad, era cierto que a veces añoraba la familia, pero su independencia le hacía olvidar el sentimiento y disfrutar su soledad y libertad, su objetivo de vida lo iba logrando no se quedaba sin trabajo tuvo su departamento, en cuanto se estableció le hablo a su madre pues quería que supiera que ya tenía algo propio, la madre sintió con esta noticia que sería muy difícil volver a tener a su hijo en casa, se había convertido en un joven y ni siquiera sabía cómo se veía, el padre le tenía totalmente prohibido verle mientras no cambiara esa estupidez de ser gay, Alejandro desde luego que no pensaría cambiar nunca, para él ser gay era igual que ser moreno o blanco, se nacía con eso y había que llevarlo como parte de su vida, más no era motivo ni para traumarse ni mucho menos sobajarse a una voluntad paterna completamente obsoleta, estos eran los pensamientos de ambas partes, ambos con toda la razón de acuerdo a sus convicciones.

Alejandro aunque nunca tocaba el tema, siempre tuvo la necesidad de un padre, como que a su madre la tenía aunque fuera por teléfono, pero el hecho de que su padre se negara rotundamente hablar con él le lastimaba bastante, comprendía que precisamente estaba en él que no pudiera entrar nuevamente a su casa, desde luego su carácter  orgulloso le hacía aparentar que eso no le importaba en lo más mínimo, pero desde que tuvo su departamento a los 20 años aprendió lo que era la verdadera soledad, siempre aseguraba que la disfrutaba al máximo, la verdad era que muchas veces la depresión le llevaba a pasar la noche en vela por la inmensa tristeza, su padre no la pasaba mejor, su hijo menor estaba ausente, lo imaginaba en francachelas y orgías y sufría por eso, no pensaba en sus éxitos sólo en sus pecados, esto le hacía sufrir demasiado-

Alejandro encontró un ser extraordinario con una familia completamente abierta a la aceptación de las parejas gays, en sus suegros encontró esa familia que no había tenido desde los 14 años, su pareja era un ser de verdad de otro mundo su relación era simplemente perfecta,  por la intervención de Kelvin logró tener un acercamiento hacía sus padres, el cual falló debido a que el padre de Alejandro no estaba dispuesto aceptar a su hijo como gay ante sus amistades, por lo que se volvió a quebrantar la relación, el amor de Alejandro para sus suegros le hizo comprender que debía acercarse a sus padres y así les escribió una carta que ambos esperaban con ansiedad, esta vez la relación se reanudo a la perfección ambos comprendieron sus posturas y la felicidad era completa.

El padre de Alejandro pasa por una enfermedad bastante fuerte que seguido lo postra en cama, esto preocupa al hombre al grado de estar dispuesto a sacrificar un jugoso contrato que él ha conseguido en Europa para Kelvin y él, con tal de estar al lado de su padre, su madre hablo con él con toda esa sabiduría que suelen tener las madres: -Alejandro tu no tienes derecho a sacrificar tu futuro y mucho menos el de Kelvin, por terquedad de tu padre no se vieron durante 18 años, de eso no eres culpable, tal vez ni él, pero no vas arriesgar tu futuro por estar a su lado, aprovecha cada minuto que pasen juntos mientras te vas, pero no dejes de hacerlo, son tus logros y los mereces al igual que Kelvin- ante estas palabras Alejandro entendió perfectamente que su futuro estaba empezando aunque el de su padre fuera terminando, lo amaba y la mejor forma de demostrarlo era seguir con su vida de la cual seguro su padre estará orgulloso.

Bien queridos lectores esta vez hable en segunda persona, se me hizo más sencillo para explicar mis sentimientos, la enfermedad de mi padre me duele mucho más de lo que pude imaginar, pero eso no es motivo para negar mi felicidad con Kelvin y lo que se nos ofrece en Europa, la felicidad dura lo que nosotros queramos.

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