ENSENADA SEXO VINO Y BUENA COMIDA


 

Salí del aeropuerto con mi equipaje , la verdad no tenía ninguna intención de quedarme en Tijuana deseaba irme de inmediato para Ensenada, por alguna razón especial me habían dicho que Tijuana era un verdadero asco, no era mi interés permanecer más de lo necesario en un sitio que es un asco, así que me informé y compré mi boleto ahí mismo para Ensenada, debido a que el tiempo sería máximo de una hora 15 minutos y que me habían dicho que la carretera tenía vistas muy agradables, tome un asiento de ventanilla, a mi lado se sentó un señor ya mayor bastante agradable y nada feo, me pregunto que de donde venía y que si ya conocía Ensenada, a lo primero le conteste que del DF, a lo segundo que no, jamás había estado en esa ciudad, el señor comenzó a platicarme de una y mil cosas, era un viajero incansable, su plática me tenía bastante entretenido, aunque varias veces volteaba hacía la ventanilla para ver el paisaje que era el del más contrastando con toda una franja de hoteles y construcciones , el mar siempre se me ha hecho imponente y la verdad toda la carretera tiene una hermosa vista al mar; durante su plática el compañero de viaje me acariciaba las piernas en forma primero que pareciera parte de su expresividad y luego fue siendo más obvio su deseo de tocarme la entrepierna, no me molestó en lo más mínimo su deseo de acariciarme, aunque él no se me antojaba para lo mismo, así que de pronto sentí su mano empezando acariciar mi pene que se encontraba sami erecto, -Que rico, está esto- dijo mirándome a los ojos con gran deseo, me quiso besar pero inconscientemente lo esquivé, -¿No te gusta que te besen?- claro que me gusta pero no precisamente una persona mayor, me sentí bastante mamón así que di una disculpa –Es que me da cosa que nos vayan a ver- mentira jamás me ha importado que me vean, -No te preocupes- dijo -el camión viene casi vacío-, efectivamente veníamos en medio, sin vecinos ni nadie que nos viera, sólo sonreí, el ho0mbre me bajo el cierre del pantalón y libero a mi verga, cuando estuvo fuera exclamo en mi oído –Tienes una verga hermosa, ¿Quieres que te la chupe?- por toda respuesta le tome de la nuca y le puse mi verga dentro de su boca y le empuje para que se la tragara toda, él puso su mano en la base para no ahogarse y me la chupo durante bastante rato, dejándome ver el panorama que era bastante hermoso, sobre todo después de pasar Rosarito, en donde los hoteles y las residencias veraniegas contrastaban bellamente con las aguas del océano pacífico, íbamos por Puerto Nuevo un lugar en donde su característica especial es la comida a base de langosta y frijoles, si tal y como lo leyeron, la langosta la acompañan con frijoles , fue precisamente ahí donde me dejo de chupar la verga y me pidió que lo penetrara, le di un condón para que me lo pusiera y el señor se bajo los pantalones, se sentó en mi verga, y comenzó a moverse en forma increíble le tome de las caderas y yo también me movía para clavarle más mi fierro dentro de su culo, el cual me apretaba en forma de verdad muy placentera, follamos un largo rato hasta que él lanzo fuertes chorros de semen contra el respaldo del asiento delantero, fue con los apretones de verga que me dio que no pude contenerme y me vine también, cuando sintió dentro de él como mi verga se inflamaba para lanzar su generoso producto, se dejo caer dejando que todo mi fierro entrara en él, así se quedo un rato con la cabeza descansando en el respaldo del asiento delantero, luego se levantó se subió los calzones y el pantalón y se fajó correctamente, yo me quité el condón y pedí permiso para pasar a tirarlo al baño ni siquiera me subí el cierre en el baño me lave la verga bien y regresé al asiento, -¿Te gustó?- preguntó tímidamente, lo mire bien y vi efectivamente a un hombre mayor interesante, pero sobre todo a un ser que me había proporcionado una gran satisfacción sexual, me acerque a él y le ofrecí mis labios los cual beso en forma increíble, primero los mordió suavemente con sus labios, luego me los humedeció para terminar pegando su boca a la mía y ofrecerme su lengua, fue un delicioso beso la verdad, se lo merecía, nos lo merecíamos los dos, yo tenía 28 años y el señor 54, pero comprendí que para un buen sexo la edad es lo de menos.
Mi viaje en Ensenada fue pleno de sorpresas el puerto me encantó, la ruta del vino, la Bufadora y muchos lugares interesantes de los cuales ya les hablare después, lo que puedo anticipar es que en Ensenada hay una deliciosa cocina, excelentes restaurantes para comer mariscos, comida francesa e internacional.

excelente

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