UNA VIDA GAY PLENA


 

Juan Carlos había sido un muchacho bastante bien parecido, desde que tuvo uso de razón se preocupó por mantenerse con buen cuerpo gracias a que su madre era bailarina profesional y su padre actor de teatro, así que para él el cuidar su físico siempre fue algo totalment enatural, su alimentación excelentemente balanceada, daba al muchacho en sus años mozos un color rosado a su piel y mejillas hermosamente sonrosadas. A los 12 años les declaró a sus padres que sus preferencias sexuales eran hacia el mismo sexo, esto no les sorprendió en lo más mínimo, no obstante que erán los años 50, a punto de entrar a los 60 tas. tal vez era el ambiente de la farándula o la cultura de ambos progenitores los que hicieron que tomaran las cosas de una manera tan natural.
Juan Carlos ingreso a una escuela de arte dramático y desde los 14 años gracias a su excelente físico tuvo los protagonistas al grado de que a los 16 años representó El retrato de Dorian Gray, mostrando una gran calidad histriónica, esto hizo que triunfara y que fuera solicitado para el cine y la televisión, pero Juan Carlos jamás aceptó, él siempre fue un amante del teatro y no cambiaría esa emoción por nada del mundo.
Cuando estuvo interpretando El retrato de Dorian Gray, tuvo su primera experiencia sexual, uno de los actores de reparto 10 años mayor que él, moría por el hermoso chico, sobre todo cuando lo veía caracterizado como Dorian, no había noche en que no soñara con Juan Carlos penetrando su cuerpo, adivinaba que tenía un hermoso pene que hiciera justicia a su hermosa anatomía, Renato que era el nombre del actor, buscaba siemrpe el estar cerca de Juan Carlos, demostrándole su admiración a cada momento, este por su parte le simpatizaba, pero ensimismado en su éxito temprano, no hacía demasiado caso a la parte sexual. Un sábado después de la segunda función Juan Carlos llego a su camerino totalmente agotado, ahí estaba Renato cosa que no extraño para nada al joven actor, ya que muy seguido se presentaba en su privado para felicitarle. -Hola Renato, ¿Cómo estás? yo realmente muerto- Le miró más que con simpatía con verdadera adoración, -Creo que te cairía muy bien un buen masaje- La verdad la propuesta era excelente, pero seguro él también estaría agotado: -Me encantaría la verdad pero…- Le interrumpió de inmediato -Nade de pero desnudate y veras que te vas a relajar muy bien- Se desnudo mostrando su bien formado cuerpo, Renato no podía dejar de admirar cada parte de aquel  cuerpo, sus genitales no obstante que estaban totalmente dormidos se veía hermosos, por su mente pasó la ide de tener ese pene dentro de su boca y sentirlo crecer con el estímulo de sus labios y lengua, el sólo pensar en eso le provocó una erección que se notaba a través del traje de época que todavía portaba, Juan Carlos noto como se aumentaba el bulto de su entrepierna, esto hizo que su pene también comenzara a crecer, sin pensarlo demasiado se tendió boca arriba en el sofá de su camarino, cuando esto sucedió su pene ya había recibido el mensaje completo y estaba totalmente erecto, era grande y muy derecho, de un hermoso color rosado, y su punta en un color rojo carmesí, sus testiculos eran grandes y colgaban deliciosamente, callendo sobre el sofá en una forma realmente obsena, sus dos piernas totalmente extendidas y marcadas, cada uno de sus músculos eran un bello espéctaculo, Renato estaba a punto de lanzarse sobre aquella hermosa erección, se reprimió y prefirió empezar a masajear las cienes de su amado chico, esto hizo que hubiera un total relax en ambos y sus penes regresaron al tamaño natural, Renato untó en aceite aromático sus manos y empezó a frotar los pectorales, el solo sentir la suave piel y la dureza de los músculos volvió a provocar que su pene aumentara de tamaño, frotaba con energía cada vez que sus manos tocaban las tetillas trasmitía una corriente de placer al cuerpo de Juan Carlos, que respondió al estímulo con una completa erección, Rentato bajo sus frotaciones al abdomen tocando de vez en cuando la deliciosa punta de aquél pene que se le presentaba hermoso y digno de acariciarle con sus manos y su boca, cada vez que sus dedos rozaban la erección había un estremecimiento en el cuerpo y un leve levantamiento de la pelvis, invitando a las manos a que siguieran tocando, casí en un susurro se escucho la voz de Juan Carlos – Deberías desnudarte así ambos disfrutaríamos más-  aquella sugerencia hizo feliz a Renato que se liberó de sus ropas y totalmente desnudo se acerco a seguir acariciando más que masajear, el cuerpo del motivo de su adoración, el cual continuaba inerte y con los ojos cerrados, esperando las caricias de Renato. este con las manos con generosa cantidad de aceite empezó a frotar con suavidad el pene y los testículos, cada frotación hacía que un gemido de placer saliera de la garganta del acariciado, quien con una mano empezó a buscar el trasero de complaciente amigo, su mano acariciaba el glúteo y sus dedos buscaban con ansias la entrada de su ano, su dedo índice empezó abrirse paso dentro de aquel agujero ardiente, con una gran destreza Renato monto sobre el cuerpo de Juan Carlos ofreciéndole su gran trasero para que le acariciara a su antojo, mientras él empezaba a besar aquella erección adorada, la lengua acariciaba la entrada del ano bañándole en saliva que escurría por los testículos, la verga entro en la boca de Renato chupando  con verdadero frenesí, El pene no tardo demasiado en lanzar generosas cantidades de semen que resbalaron por la garganta del ansioso amante, no dejo de chupar no permitiría que aquel placer terminara, la garganta de Juan Carlos emitía sonidos de placer, continuaron dándose placer con sus bocas, luego se voltio dando la cara a su amante y besando sus labios con pasión, la respuesta fue total, el beso largo y pleno de ese sabor dulce de las salivas al juntarse,  Tomo la gran verga con su mano y la coloco en su entrada, poco a poco se fue sentando en ella hasta que logró su máximo objetivo, tenerla totalmente dentro, los movimientos fueron rápidos, la verga entraba y salia del ano con gran fuerza, ambos gemían de placer, después de un buen rato en esta actividad el pene se inflamo y lanzo nuevamente su semen dentro del culo, aquello provocó que el pene del penetrado lanzara grandes cantidades de leche caliente bañando el cuerpo de Juan Carlos, quien al recibir tan delicioso baño embarraba su cuerpo con el espeso líquido. Renato le confesó su gran amor a Juan Carlos el cual se sintió conmovido por la devoción de aquel actor, aceptó ser su amante, su relación duró poco las giras del muchacho terminaron por separarles, pero en Juan Carlos siempre estuvo presente su primera relación surgida de un verdadero amor y no de un simple deseo pasajero.

Ahora que aquel hermoso chico se ha convertido en un hombre de avanzada edad, queda en su mente los recuerdos inolvidables de una vida en la que hubo amor, aventuras, sexo eventual, pero siempre la satisfacción de estar haciendo lo adecuado, de aquella hermosura de juventud sólo queda un anciano el cual al verle no puede dejarse de reconocer que la hubo, pero la belleza ya no existe, ahora están los recuerdos y el balance de una vida en la cual se lograron objetivos,  también hubo frustraciones; no se ha sentado a esperar la muerte, enseña arte dramático y sigue entregando amor a sus alumnos y a todo el público que recibe de ellos le gloria de su actuación.

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