DESEO, PASIÓN Y AMOR GAY


 

 

Era la hora del cierre de aquel antro enclavado en la zona rosa de la hermosa ciudad de Guadalajara, los chicos salían del lugar entre bromas y empujones, algunos iban abrazados seguramente con un destino especifico donde podrían disfrutar de sus caricias y de un sexo placentero, Gustavo fue de los últimos en salir, en su rostro se reflejaba las inequívocas huella de una noche por lo más aburrida y sin que nadie se hubiese interesado en él, al verle no había explicación alguna para que tuviese esa actitud, era un chico relativamente guapo, alto de figura atlética, mirada profunda y gesto austero, en su actitud había un rechazo, el cual provocaba que nadie se interesara en él, le veían, les agradaba pero al final su actitud de enojo y molestia les impedía acercarse. Gustavo se dirigió a su auto que había estacionado cerca del lugar a orilla de calle, le abrió y subió en él sin siquiera posar su mirada en nadie en particular, unos chicos pretendieron pedirle un aventón; pero la actitud de Gustavo les quitó por completo la intención.
Gustavo era un muchacho de 24 años recién salido del closet, había descubierto que su relación con mujeres era totalmente fallida, jamás se excitaba con ellas, así que se analizó a sí mismo y acepto su condición de homosexual, desde luego esto no le alegró en lo más mínimo, el saberse gay fue un verdadero trauma para él y le ponía de pésimo humor, no caía para nada en el cliché de los chicos que veía en los antros, alocados y gritones, moviéndose en las pista de baile como chapulines en sartén ardiente, el era de carácter serio e introvertido, desde pequeño no había sido muy platicador, luego de la muerte de sus padres en un terrible accidente automovilístico Gustavo se hizo más taciturno, vivió con sus abuelos desde los 6 años, a los 18 se independizo y se hizo un muchacho totalmente solitario, jamás había tenido una experiencia sexual, no obstante que disfrutaba de gran excitación cuando contemplaba películas porno gay, pero a la hora de la verdad se resistía a tener una relación con alguien.
La situación económica de Gustavo era totalmente solvente sus padres le habían dejado un jugoso seguro que le permitía vivir bastante bien y con eso mantuvo sus estudios de arquitecto, actualmente trabajaba con un grupo importante de la ciudad que construía importantes desarrollos, por lo que profesionalmente era exitoso.
¿Qué era entonces lo que reprimía a Gustavo? Al saberse gay sintió que el mundo se le venía encima, sobre todo cuando empezó a frecuentar los llamados lugares de ambiente y descubrió que las relaciones entre hombres eran totalmente efímeras nada real sólo sexo, el se resistía a ese tipo de relación, deseaba con todo su ser una relación verdadera algo diferente a todo lo que había descubierto, ¿Acaso no habría entre los gays alguien que pensara como él? Cada vez se sentía más desilusionado pues parecía que no. Aunque era mucho más difícil para él encontrarla debido a que se cerraba por completo a conocer gente, no se daba así mismo la oportunidad de que alguien se le acercara y viera que no todo es como se ve en apariencia.
Al ver a Gustavo nadie podría decir que era homosexual, su seriedad y maneras totalmente introvertidas le hacía pasar por un muchacho solitario pero no gay, no obstante había en la oficina un chico de 19 años que estaba seguro de que Gustavo era gay, no sólo eso, Mauricio era en si un colaborador importante para Gustavo, gracias a eso había aprendido a conocerle y a lograr que tuvieran una amistad fuera de lo laboral, solían ir a comer juntos y mantener amplias pláticas sobre la amistad y valores, Mauricio no se animaba a hablar sobre la homosexualidad ya que temía que al hacerlo alejará a su nuevo amigo.
En el grupo de arquitectos se les dio a ellos un proyecto para casas de veraneo en Chapala, por lo que Mauricio aprovecho para invitar a Gustavo a un fin de semana en el Villa Montecarlo en dónde tenía membrecía, A Gustavo le emocionó bastante el ir a pasar el fin de semana con Mauricio, en su mente varias veces ya le había imaginado como un amante ardiente y debido a sus pláticas sentía que nacía entre ellos algo más que amistad, más no estaba seguro de que Mauricio tuviera las mismas inclinaciones que él, lo que si era totalmente cierto es que desde que habían empezado su amistad Gustavo había cambiado mucho, era más alegre y bromista, cada fin de semana salían juntos a comer o cenar o a tomar la copa, era obvio que Mauricio no tenía novia ya que de tenerla saldría con ella, Gustavo se animó un día a preguntarle y Mauricio le había contestado en una forma efusiva que no, la mirada de él al hacerlo le había descontrolado por completo, sintiendo una agitación jamás sentida antes.
Para ambos el fin de semana era todo un acontecimiento, habían escogido ropa sexi sobre todo Mauricio, quien vestía unas bermudas ajustadas que dejaba ver su anatomía provocando desde el primer momento a Gustavo, por su parte este vestía un pantalón blanco que dejaba ver sus bóxer ajustados y el gran bulto que no pasó desapercibido para Mauricio, Al verlo con esa indumentaria tan sugestiva dejo de tener dudas sobre las preferencias de su jefe y amigo, por lo que durante el viaje empezó hablar con toda libertad respecto a la homosexualidad: -¿Qué opinas tu de las relaciones homosexuales?- la pregunta fue tan directa que Gustavo tuvo un tartamudeo al contestar –Desgraciadamente pienso que sólo están pensadas en sexo y nada más- la respuesta le animo –Yo no creo, el amor existe tal vez no con mucha frecuencia pero existe- la emoción que existía entre ambos era notoria, Gustavo empezó a sentir que en su entrepierna su miembro crecía, le incomodaba el ir sentado y la ropa ajustada, no se animaba acomodarse la erección, ya que sentía que si lo hacía se vería vulgar y obvio, -No se no creo realmente que dos hombres puedan darse amor, tal vez una buena amistad, pero sólo eso- Mauricio dirigió su mirada a la entrepierna de su amigo y vio el gran bulto, al parecer todo iba por buen camino, -Yo en lo personal creo que si puede haber amor y la amistad es la base para que ese amor sea verdadero, por ejemplo tu y yo- Gustavo desvió la mirada de la cinta asfáltica y lo miro rápidamente y volvió a fijar su vista al frente -¿Acaso eres gay?- Ya estaba, -Si y sé que tu también- Mauricio estaba descubierto y no le preocupaba sólo le excitaba al máximo, no aguantó más e intentó acomodar su pene, pero le fue difícil hacerlo ya que iba manejando, -Permíteme- dijo Mauricio desabrochando el pantalón y bajando el cierre, Gustavo comenzó a temblar, busco un acotamiento y se estacionó, -Sabes, nunca he tenido relaciones sexuales, si soy gay, pero tal vez soy demasiado soñador y quería que mi primera relación fuera algo lindo- Mauricio no dijo nada simplemente le abrazo y beso sus labios en forma tierna y apasionada a la vez que acariciaba su generoso pene, Gustavo respondió a la caricia y su cuerpo temblaba sin poderse contener, -¿Qué te pasa, estás nervioso?- -Demasiado- Contesto sin poder contener su temblor, -Amor ¿te parece que maneje yo?, quiero ser tuyo pero de esa forma linda que tu quieres- Para Gustavo el haber escuchado que le dijera amor fue de impacto y no se resistió le dejo el volante abrocho su pantalón y siguieron el camino a Chapala, durante el resto del camino hablaron de lo mucho que para ambos significaba el tener una relación estable y lo maravilloso que era que ambos se hubieran encontrado, llegaron al hotel y luego de registrarse se dirigieron a la habitación, para ambos iba a empezar una experiencia nueva y maravillosa, en cuanto entraron se abrazaron Gustavo empezó de nuevo a temblar, -Bienvenido a mi vida amor, ya no te dejaré irte- estas palabras hicieron en él una reacción milagrosa, él tampoco quería salir de la vida de Mauricio, le beso y ambos se despojaron de sus ropas, era la primera vez que tenía un cuerpo masculino excitado a la vista y a su disposición, admiró cada parte de él, luego se abrazo fuertemente a Mauricio y acaricio sus glúteos, el instinto le llevaba a la parte posterior de su amigo mientras este acariciaba su pene, se tiraron en la cama y sus besos fueron siendo cada vez más apasionados, sus penes húmedos se frotaban uno contra otro, 3 meses de tratarse les hacía que los te amo salieran totalmente sinceros, Mauricio bajo hasta los genitales de Gustavo y comenzó a besarlos provocando que todo el cuerpo de este se agitara, la satisfacción que le producía aumento su propia excitación y comenzó a chupar el pene hasta que sintió como crecía dentro de su boca y lanzaba fuertes chorros de semen, los cuales trago sin preocupación alguna sabía que él era el primero que recibía aquella leche caliente, sentía al tragarla como resbalaba por su garganta, era dulce tibia increíblemente deliciosa, Gustavo no pudo contener un grito de placer, esto motivo para que el pene de Mauricio lanzara también gran cantidad de semen sobre la colcha, recostó su cabeza sobre el pubis de su amado y se quedaron dormidos por un lago tiempo, al despertar ambos estaban conscientes de que entre ellos había prendido una llama no solo de deseo también de amor auténtico que se había desarrollado a través de su amistad de 3 meses.
Es verdad que los gays por naturaleza somos mucho más calientes que los héteros pero esto no quiere decir de ninguna manera que nuestras vidas sean únicamente sexo, todos requerimos de un amor verdadero, que se base en una gran amistad, confianza y fidelidad mutua.

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excelente

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