PUEBLA CIUDAD COLONIAL Y EXCELENTE SEXO GAY


Era octubre  del 2004 y el clima era despejado en la ciudad por lo que esa mañana de sábado decidí levantarme temprano subirme a  mi auto e ir a la ciudad de Puebla, una ciudad que para mi resulta fascinante por su estilo colonial y sobre todo porque el recorrido por la carretera es una gran experiencia por los paisajes que pueden apreciarse, sobre todo en un día despejado.

Tome por Ixtapalapa ya que es la vía más rápida para salir de esta ciudad caótica, en cuanto pase la primera caseta me relaje totalmente y disfrute del paisaje de los volcanes, en aquella época don Goyo estaba tranquilo, me detuve en el mirador de Llano Grande a tomar unas fotos, a punto estaba de desayunar ahí, pero vino a mi mente los deliciosos desayunos de “La Bola Roja” un restaurante típico de Puebla que ofrece las delicias regionales excelentemente bien preparadas, así que no volví a parar hasta llegar al Hotel Mesón del Ángel que está por la entrada de los Hermanos Serdán, precisamente la primera desviación para entrar a la ciudad, me registre, dejé mi equipaje y salí a desayunar, está por demás decir que el desayuno fue una delicia, huevos rancheros bañados en mole poblano, un aromático café, y una orden de las clásicas chalupas poblanas, creo que más sabrosas que las clásicas del paseo de San Francisco. Salí del restaurante y me fui al centro tomando por Av. Reforma, estacione en la 2 oriente y me puse a recorrer las calles de la ciudad, siempre observando las fachadas que son una verdadera fantasía arquitectónica de la época colonial, en Puebla es muy difícil perderse sobre todo en la parte antigua de la ciudad que está excelentemente bien trazada, y basta con saberse orientar para entender en pocos minutos la forma de caminar sin perderse. Fui a la 6 oriente la calle donde están todas las dulcerías, desde los clásicos camotes de Santa Clara, las gorditas con glaseado de pepita, muéganos envinados, muéganos que nada tienen que ver con los conocidos en el resto del país, estos son unos panecillos cuadrados que son un deleite al paladar, las vistosas canasta de dulces para llevar a las amistades, de esas jamás compro pues no tengo amistades, me di una buena surtida de dulces pues la verdad me encantan, lleve las cajas al carro y me fui a la Av. 5 de mayo a deleitarme visitando la Iglesia de Santo Domingo donde se encuentra la capilla del Rosario algo digno de verse, en si no soy nada religioso pero no dejo de reconocer que las iglesias de Puebla son verdaderas obras de arte, por toda la 4 norte fui hasta el famoso barrio del artista, un lugar en donde las historias de la colonia resurgen con sólo caminar por ahí, creo que para describir toda la belleza de Puebla necesitaría un libro completo, pero puedo asegurar que recorrer museos, parques, iglesias y calles de la ciudad son una gran experiencia para los amantes de ciudades plenas de historia y leyendas increíbles. Del barrio del artista llegué hasta el Parián, ahí se encuentra de todo, Talavera que es la cerámica original de la entidad, dulces claro no tan buenos como los de la 6 oriente y jamás tan frescos y variados, lo que si es una realidad es que para los amantes de las artesanías es un lugar mágico, a esto agreguen la gran cantidad de fondas con  grandes cazuelas de mole que dan al ambiente un delicioso olor, Puebla es mágico y vale la pena pasear tranquilamente por sus calles.

 

Estando precisamente escogiendo unas marionetas, ya que debo confesar que amo esos juguetes, paso un chico y me rozó con el hombro, volteé molesto, la verdad no había tanta gente para que tuviera que hacer eso, me encontré con un hermoso rostro rubio con una sonrisa que estaba muy lejos de decir “Discúlpame” le mire de arriba abajo y la verdad era un excelente espécimen del género masculino con el encanto de la feminidad tanto en su vestimenta como en sus rizos que caían sobre su rostro haciéndole ver más angelical, dejé de observarle y volví a mi compra, vi una deliciosa barra de dulce de pepita y la tome mientras la señora del puesto hacía mi cuenta y me ponía la mercancía en una bolsa, quite un poco del papel de celofán que cubría mi golosina, tome un pedazo y me lo eche a la boca, comencé a caminar,  lo primero que vi fue al rubio sentado en una de las bancas mirándome con descaro,  lo observe con seriedad y seguí caminando hacia él, en cuanto me tuvo lo suficientemente cerca se levantó y se me paró enfrente, -Hi- -Hola- contesté yo dándome cuenta de inmediato que el chico era gringo,  iniciamos una plática en inglés sobre puntos intrascendentes, tales como lugar de origen y primer nombre, debo aclarar que mi exagerada preocupación por mi vida privada siempre me hace dar un nombre falso el primero que se me ocurre en está ocasión fue el de Ricardo y según esto el gringo se llamaba William,  me explicó que se hospedaba en el Hotel Royalty el cual está en uno de los portales precisamente a un costado de la catedral, iba con su familia pero él tenía un cuarto solo, me invitó a visitarlo, la idea me encantó, siempre tuve curiosidad de conocer el hotel por dentro es muy antiguo y tiene un restaurante con mesas en el portal en donde suelen darse cita los poblanos para practicar la crítica algo muy común sobre todo en provincia, desde luego jamás me hospede ahí pues no ha de ser agradable despertar con el ruido de las campanas de catedral. Nos abrazamos como si fuéramos amantes de mucho tiempo y así caminamos hasta el hotel, durante el trayecto varias veces bajé mi mano hasta su trasero que era firme y excitante, William reía cuando se lo acariciaba e intentaba tocar mi entre pierna, así entre risas y juegos llegamos al hotel, directamente fuimos hasta el elevador y subió con nosotros una pareja con un niño lo que impidió que siguiéramos con nuestro juego erótico, su habitación estaba en el segundo piso, saco la llave y entramos, lo primero que hice fue dirigirme hacía el balcón, un clásico de herrería con puertas de madera y visillos,  la vista hacía el zócalo de la ciudad era muy agradable, él me llego por atrás y me abrazo bajó sus manos y desabrochó mi cinturón y en menos de lo que imaginé mis pantalones y calzones habían caído al suelo, cerré la puerta de el balcón y me quité los mocasines para poder caminar con el abrazado hasta la cama, mi aventó sobre esta quedando boca arriba y empezó a despojarse de su ropa yo terminé de desnudarme, lo que vi ante mi fue un chico que hacía ejercicio y tenía sus músculos deliciosamente marcados, una verga más grande que la mía como de 21 o 22 ctms, blanca y totalmente erecta, circuncidada; puta madre, pensé, si este cabrón me sale que es activo saldré del hotel a la velocidad de un cohete, se me lanzo encima y comenzó a besarme sentía su enorme verga restregándose con la mía, era una sensación realmente excitante, con los besos y la frotada nuestros penes pronto estaban escurriendo, él dejo de besarme y paso a lamer mis tetillas, no es algo que sea muy excitante para mí pero esta vez sí que me puso más ardiente, lamiendo mi tórax, llego hasta mi ombligo donde metió su lengua y lo lamía como si se tratara de mi ano, el sentir tan cerca su boca de mis genitales me excitaba la máximo, en poco tiempo ya estaba lamiendo mis testículos y girando su cuerpo me puso su gran fierro a mi alcance para que yo le hiciera lo mismo, desde luego que para nada me negué a chupar tan excelente miembro, era una delicia sentir como él me succionaba y yo le hacía lo mismo, con su verga acaricie mi cara y lamía su glande, de verdad me estaba dando el gran banquete con esa preciosidad de miembro, mientras no quisiera meterlo todo estaría bien,  nos chupamos la verga por un largo tiempo al parecer los dos estábamos encantados en esa acción, junto con la chupada de verga hubo caricias en las nalgas y en el ano, yo introduje mis dedos en el de él, quiso hacer lo mismo pero no se lo permití, así que dejo que yo siguiera hurgando dentro de su culo con mis dedos lo cual definitivamente le producía gran placer, con esta acción se estaba marcando quien sería el penetrador, dejamos de chuparnos y tomo un condón del buró que me puso en la verga, luego se empino en 4 patas, abrió sus nalgas para que mi pene entrara en él, deliciosamente fue resbalando hasta que lo tuvo todo dentro,  fue cuando empezó a gemir y decir obscenidades en inglés, -Cógeme, dame duro, si, si, tu verga esta deliciosa, dame más duro, duro- metí mi dedo pulgar en su boca y lo chupó con avidez, le estuve dando por un largo rato, cambiamos de posición y puso sus piernas en mis hombros, pude ver su cara de placer y su verga totalmente tiesa escurriendo grandes cantidades de lubricante, a medida que aumentaba la fuerza de los empellones su verga lanzaba más y más lubricante, estaba totalmente mojado parecía que ya hubiese terminado, después de un buen tiempo dentro de él, sentí como su ano me apretaba con fuerza y su verga lanzaba grandes chorros de esperma que mojaron hasta la cabecera de la cama, le saque la verga me quite el condón y me vacié en su cara, su lengua desesperada trataba de cachar algo de mecos y los saboreaba con delicia, me tiré sobre él y nos embarramos en nuestros cuerpos desnudos el semen de ambos, así encimados nos quedamos totalmente relajados durante un buen rato, luego me levanté y ambos entramos al baño y minutos después me dirigía al antiguo mercado la Victoria a saborear unas deliciosas semas de pata , son una especie de tortas con un pan especial que sólo hay en Puebla y sólo les digo que si van para allá no dejen de probarlas.

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excelente

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