CANDENTES VACACIONES EN GUERRERO


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No me puedo olvidar de unas vacaciones bastante divertidas que tuve en Acapulco, aunque al final empezaron en un lugar llamado Paraíso, entre Acapulco e Ixtapa,  lo importante es platicarles cómo fue que empezó todo, cabe aclarar que Acapulco siempre ha tenido para mí una gran fascinación, serán sus playas, su antros, restaurantes y chicos lindos en bikini, todo en ese lugar me encanta y lo disfruto al máximo, desde el paseo de Caleta a Roqueta con todo y ver a los lancheros dar de comer a los peces con carne de erizo en su boca, la imagen de Guadalupe en el fondo del mar, el burro borracho de Roqueta, algo que me indigna sobre manera, pues eso de que den de tomar a un burro cerveza al grado de que varios han muerto de enfermedad del hígado son verdaderas chingaderas de una sociedad decadente, por lo que el burro no es de mis pasatiempos preferidos ni siquiera lo soporto. En cambio disfrutar de los clavados en la quebrada desde la terraza del restaurante La Perla, eso sí es algo digno de verse, los clavadistas además de buenos hacen un excelente espectáculo sobre todo de noche, la cena en el restaurante es buena y las bebidas una amplia coktelería que hace el agasajo de los comensales, desde luego no se pueden dejar a un lado la playa de la Condesa donde, los gays nos damos cita en las palapas y degustamos deliciosas botanas y cervezas sudadas de lo heladas que están, por algo es y sigue siendo uno de los lugares turísticos por excelencia, sin dejar a un lado los atardeceres de Pie de la cuesta y las enormes olas de revolcadero, Acapulco siempre será hermoso.

Debo aclarar que mis vacaciones fueron decididas a última hora, vi que mi cuenta contaba con suficiente dinero para pasarme unas deliciosas vacaciones y que mejor que en Acapulco mi playa preferida, por lo que en la noche tome un taxi y fui a la central del sur, no quise manejar, ya que algo me decía que si tenía suerte podía ligar en el camión y pasármela mucho mejor, además confieso que mis aventuras en camiones siempre me han dejado un agradable sabor en mis genitales. Formado para la compra de mi boleto, precisamente adelante iban dos chicos; uno rubio bastante delgado y otro moreno el cual sí que me llamó la atención, su piel era moreno claro, su pelo muy negro, hermosos ojos enmarcados por largas pestañas,  usaba unos hermosos pantalones que dejaban ver su trasero, en cambio el rubio era alto sin mucha gracia y había una total ausencia de nalgas, cuando los chicos se retiraron de la barra me vieron y me saludaron muy cortésmente, compre el boleto, aunque había lugares adelante siempre escogía los de atrás, motivos obvios. No volví a encontrarme a los muchachos hasta que llegue a mi asiento y vi a los dos sentados precisamente una fila posterior a la mía, pero del lado contrario, les salude y ellos correspondieron, cuando estábamos en la primera caseta se pasaron al asiento delantero y me ofrecieron una naranja que traían, detalle que se me hizo realmente encantador, lo máximo que yo suelo comprar para el camino es pasas con chocolate, las amo, agradecí el detalle pero odio las frutas jugosas y no se pelarlas, parecieron comprender mi incapacidad.  me dieron una ya en gajos y pelada, la tome por educación y comencé a comerla, -¿Vas Acapulco?- preguntó el rubio, -Si ¿Y ustedes?- El moreno dijo –Vamos acampar a Paraíso, ¿No conoces?- Desde luego que no conocía en mi vida había acampado y mucho menos en la playa, -No para nada- Empezaron los dos a explicarme lo maravilloso del lugar lo barato que era y sobre todo que la comida era excelente, total me convencieron de acompañarlos, nos presentamos y así supe que el moreno era Jaime, el rubio Esteban, nos fuimos platicando, bueno ellos, gran parte del camino; me contaron que eran vecinos que se conocían desde pequeños vivían en Satélite,  iban a la escuela juntos, ahora estaban por entrar a la universidad, Esteban tenía 18 y 19 Jaime, yo era el más viejo con 22. Entre ambos había cierta rivalidad ya que Jaime había reprobado un año en primaria loque hizo que de ahí en adelante estuvieran en el mismo grado, Esteban presumía de ser más inteligente por nunca haber repetido año, aunque definitivamente el líder era Jaime.

Cuando llegamos a Acapulco bajamos y resultó que deberíamos tomar otro camión pero esta vez sería de segunda a Ixtapa, eso ya no me gustó, odio los camiones de segunda, sobre todo en la costa, los chicos me animaron, compramos los boletos, había que esperar dos horas, así que fuimos a desayunar, la verdad el par de hijitos de papá eran muy divertidos, al grado de que me olvidé de ligar y me decidía a pasarla bien con ellos como si fuera un futuro estudiante universitario.

El camión nos dejo en un pueblo de pescadores que de Paraíso no podía yo ver nada, una serie de lancheros se nos acercaron para ofrecer llevarnos a la otra orilla del lago, tomamos al más insistente, no sin antes por consejo de los chicos compramos en una disque tienda, cerveza y una botella de tequila, todo a precio comercial nada estaba inflado,  el famoso lago no me pareció nada del otro mundo, eso si, una gran vegetación tropical lo circundaba, al llegar a la otra orilla se nos acerco un hombre de edad indefinida y tomo nuestro equipaje, las mochilas de los chicos y mi maleta samsonite, yo no iba preparado para un campamento, eso era definitivo. Ahí sí que la cosa fue totalmente diferente el mar abierto lucía impresionante y había gran cantidad de palmeras y gran vegetación y la playa de arena amarilla se extendía a varios kilómetros, rápidamente los chicos armaron la casa de campaña,  en breve estábamos los 3 encuerándonos para entrar al mar, Esteban sugirió –Nademos desnudos- Yo me opuse –Estás como operado, hay niños- Jaime soltó una sonora carcajada, -Ellos están acostumbrados a ver a la gente desnuda, aquí eso es la onda- Tendría que poner toda mi concentración para no sufrir de una erección, la cual estaba ya en proceso, salieron los dos desnudos sólo en chanclas, pues me quité el traje logrando que mi pene no subiera demasiado, la señora encargada de la palapa estaba asando chiles, ni siquiera reparó en mi, al igual que los niños que jugaban en la arena, alcance a los chicos y los tres nos metimos al agua, la verdad nunca había gozado tanto el mar como esa vez, salimos y nos tiramos en la arena, yo empecé a sentir los estragos del sol, no me había puesto bloqueador, ni ellos tampoco, fuimos a la casa de campaña a embárranos el bloqueador unos a otros sin morbo aparente, hasta que Esteban descaradamente embarro bloqueador en mi pene, ambos rieron, pero mi pene creció de inmediato, Jaime se me acerco y lo empezó acariciar –Si que lo tienes grande- no me dieron chance de reaccionar salieron corriendo y me dejaron verga tiesa.

 

 

Me quedé un rato dentro de la casa soportando el calor, necesitaba que mi pene perdiera la erección, bañado en sudor salí y pedí una cerveza, los chicos me vieron y me hicieron señas para que les llevara una a cada uno, me terminé la que estaba tomando y pedí tres. Fui hasta ellos y les di las cervezas y me acomode en medio de los dos, estábamos en total silencio observando el mar, me sentía bastante indignado esos niños parecían jugar conmigo y eso no lo permitiría, habían empezado un juego peligroso y recibirían las consecuencias, non terminamos las cervezas y dejamos los embases vacíos sobre la arena, en cuanto los vi a ambos con las manos libres tome a Jaime de la nuca y le di un gran beso en la boca, no se resistió al contrario, respondió al beso con gran pasión, sentí la mano de Esteban acariciando mi erección, le acaricie para que no perdiera el entusiasmo, mientras que Jaime y yo nos seguíamos besando, Esteban quiso participar en el beso y así los 3 quedamos pegados y besándonos, mis manos iban de unas nalgas frondosas a otras lisas, pero lo importante era que ambos sintieran mi deseo, a los 3 nos valió un comino si éramos observados, lo importante era disfrutar y la excitación era extrema, debo aclarar que era fuera de temporada, no había turistas sólo los habitantes del lugar, los cuales supongo estaban acostumbrados a ese tipo de espectáculos. Esteban dejo de besarnos y de pronto sentí que metía mi pene en su boca junto con el de Jaime, eso hizo que nos sintiéramos mucho más excitados, no pudo aguantar demasiado las dos vergas juntas dentro de su boca por lo que empezó a chuparlas por separado sin dejar de acariciar la que estaba fuera, mis manos acariciaban las nalgas de Jaime y comencé abrirlas y meter mis pulgares en su ano, gimió de placer, ya que al mismo tiempo que yo acariciaba su ano, Esteban chupaba su verga y me masturbaba a mí, retiramos a Esteban y le alce las piernas para meterle mi verga, sería la primera vez que la gran excitación dejaría entrar mi pene sin protección, la verdad ni siquiera pensé, lo introduje en su ano y empecé a follar sin importar los estragos que la arena hacía en mis rodillas, Esteban se acomodó para poder lamer mis testículos y excitarse más con la follada, mientras se masturbaba con energía,  al unísono los tres soltamos un fuerte gemido cuando lanzamos el semen, yo en el interior de  de Jaime, él sobre su pecho y cara y el tercero sobre su pecho y algunas gotas alcanzaron mi trasero. Solo esperamos un momento para calmar nuestra excitación y los 3 nos metimos al mar, estábamos muy divertidos y nos abrazábamos, sólo Esteban mostró cierta preocupación por la gente que pudo vernos, nos burlamos de él y salimos a tomar el sol.

A la hora de la comida la señora nos sirvió unas truchas asadas a la leña con tortillas recién hechas, una salsa deliciosa que picaba a madres y frijoles, de verdad jamás pensé que una combinación tan fuera de contexto fuera tan deliciosa, todos se portaban con normalidad y ni siquiera nos miraron diferente, eso fue algo que realmente me gusto.

 

Sólo estuvimos dos noches en Paraíso realmente las comodidades de un hotel me hacían falta, aunque los chicos parecían muy acoplados, por la noche quemaban cáscara de coco para ahuyentar los moscos, dormíamos en hamacas solo en calzones. Les convencí para irnos Acapulco y debido a que no traían dinero, me dieron lo que les quedaba que era una mierda, pero con lo mío nos alcanzo para pasar 3 noches 4 días en el Hotel Condesa y disfrutar de un sexo candente, Esteban también recibió su dotación de verga por el culo, siendo tan delgado se la tragaba rico y siempre que lo tenía ensartado buscaba la verga de Jaime para chuparla hasta que este se vaciaba en él, debo confesar que no usamos condón jamás, algo realmente irresponsable, pero ahora que han pasado 10 años, confieso que valió la pena el riesgo. (preferentemente nunca se arriesguen)

 

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2 pensamientos en “CANDENTES VACACIONES EN GUERRERO

  1. José Canelón julio 20, 2012 en 6:19 pm Reply

    Muy hot la historia pero he notado que en ninguna de ellas habla del sexo seguro. Esté es un medio de comunicación masivo una sugerencia que en las próximas historias incluya la utilización del condón para una sexualidad responsable entre la comunidad gay internacional. Y si me gustó la historia pa’lante es pa’lla

  2. Charly julio 21, 2012 en 11:47 pm Reply

    Ay!!! Que Cabron, solo me los imaginé a ti y al bronceado. Rico rico!!

excelente

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