EL AMOR GAY PUEDE SER TOTAL


 

La figura de Andrés se notaba totalmente devastada, sentado en una de las bancas del hospital esperaba le permitirán regresar al lado de Oscar, quien agonizaba a causa de la leucemia, durante tres días no se había separado de su lado no obstante de las suplicas de familiares y amigo, sentía que si lo dejaba solo se iría sin decirle adiós, este solo pensamiento formaba un agudo nudo es su garganta que apenas le permitía respirar, la única manera de desbaratarlo era dejando fluir las lagrimas y dejar salir algunos sollozos, la enfermera se acerco a él y le toco en el hombro –Ya pudes pasar, parece estar más tranquilo y te llama- Andrés le miro agradecido, sin decir nada se dirigió al triste cuarto de hospital en donde el cuerpo de Oscar se encontraba tendido en la cama totalmente demacrado, profundas ojeras circundaban sus ojos, los cuales tomaron cierto brillo al descubrir la figura de Adrián, con voz casi inaudible le invito acercarse, con paso lento Adrián fue hasta la cabecera del enfermo y tomo su mano, -Aquí estoy amor ¿Cómo te sientes?- su voz trataba de ser tranquila, pero no podía evitar las lagrimas al ver el estado de Oscar –No llores cariño tu siempre has sido el más fuerte de los dos, creo que ahora si voy a dejarte amor, soy cobarde, no quiero sufrir más- Adrián acaricio su cabeza totalmente sin pelo y le beso en la frente y acercando sus labios a su oído, haciendo su mejor esfuerzo pronunció las palabras que tanto temía: -Puedes irte amor, yo estaré bien, mereces descansar, tu siempre estaros conmigo- no pudo continuar su garganta se cerro y le abrazo fuertemente mientras besaba sus labios secos, al enfermo aquella caricia fue como una despedida dulce y tranquila, apretó fuertemente la mano de Andrés y expiró, Pudo sentir el momento preciso de que su cuerpo había quedado inerte, no obstante le siguió besando por algunos segundos, se retiró y se sentó a un costado de la cama, con su rostro bañado en lagrimas veía el de Oscar, tranquilo hasta podía asegurarse que se dibujaba en él una sonrisa.
Entraron los médicos y confirmaron el deceso, Adrián estaba pegado en la ventana mientras se llevaban a cabo todos los apresurados movimientos dentro de la habitación, su mente volaba hacia años atrás, cuando fue su primer día de clases en la prepa, Él y su familia se habían venido de Aguascalientes a Guadalajara, sinceramente en el ánimo de Adrián el cambio no le había afectado en lo más mínimo, jamás hizo amigos en la escuela y se destacaba por ser alguien totalmente encerrado en sí mismo y muy poco social, por lo que no había dejado absolutamente nada que extrañara en esa ciudad de gente demasiado conservadora, donde el ir a misa los domingos era parte de un ceremonial social, chicas y chicos se daban cita en la iglesia de San Antonio para de ahí ir algún café a comer con la familia y después al cine, una vida totalmente aburrida para un muchacho de 15 años.
Desde el primer día que Adrián se presentó a clases en la Prepa 5, descubrió a Oscar, sentado en una banca del patio, solitario, viendo a todos sin mirar en realidad a nadie, era un muchacho lindo, con enormes ojos claros entre acerado y azules, su nariz algo aguileña, y una boca grande y carnosa, bastante delgado y una mata de pelo alborotado de color castaño claro, A Adrián le pareció que requería de amigos al igual que él, por lo que no lo dudo demasiado y con paso seguro llego hasta la banca y se sentó a su lado -¿Tú tampoco conoces a nadie?- Oscar pareció despertar de un sueño –No no he visto a nadie conocido- Adrián le estiro su mano –Soy Adrián y vengo de Aguascalientes- Le tomo la mano y lo miró fijamente, era lindo había que reconocerlo, pensó, seguro es gay, agrego a su pensamiento y lo cual hizo que mostrara una sonrisa encantadora, Adrián parecía haberse quedado pegado a su mano le miraba a los ojos sin soltarle la mano, -Que lindos ojos tienes- Oscar retiro la mono y se puso rojo, Adrián rio –Te ves muy hermoso colorado-Era totalmente insólito, el chico le estaba coqueteando descaradamente, no estaba acostumbrado a eso, -¿Te estás burlando?- Le miro fijamente a los ojos –¿Tengo el tipo de los que se burla de otros?- la pregunta le hizo reaccionar –Perdón, es que se acostumbra uno más a las burlas que a las palabras sinceras- Lo que expresaba era totalmente cierto, son más las burlas recibidas que los piropos, al menos él nunca había recibido ninguno –Es verdad, pero no te preocupes yo jamás me burlaría, soy gay y me gustas- Oscar tragó saliva, -¿Es tan evidente que yo también lo soy?- Quiso ser amable –Para nada pero valía la pena arriesgarse- ambos rieron. Resultó que los dos estaban en el mismo grupo y al escoger su mesa banco procuraron estar juntos, a partir de ese día sin importar los comentarios de los demás compañeros, andaban siempre el uno al lado del otro, entre ambos empezaron a descubrir las maravillas del sexo gay, primero tiernos besos en la boca, luego el tocarse ambos sus genitales hasta lograr la eyaculación, esto ya sea en casa de uno o de otro, ya que después de clases solían juntarse hacer los trabajos escolares, terminando siempre desnudos acariciando sus cuerpos, aunque no había llegado nunca a la penetración.
Un médico le saco de sus pensamientos –Ya han llegado los familiares, preguntan por ti- Adrián limpio su rostro con la manga de la chamarra y salió detrás del médico. Los padres de Oscar le abrazaron al igual que los hermanos, todos coincidieron en que debía ir a descansar y asearse, él accedió dócilmente. Al llegar a su departamento fue directamente al cuarto, se desnudo y se tiró en la cama quedando totalmente dormido. Sus sueños fueron inquietos, veía el rostro de Oscar antes de que la enfermedad hiciera estragos en él, luego veía como ese hermoso rostro se iba demacrando hasta quedar en lo que fue al último momento, en sueños los sollozos salían con libertad, despertó ya cuando había oscurecido, vio la hora y rápidamente se metió a la ducha, se arreglo para irse a la funeraria de Av. México.
Los pensamientos de Adrián continuaron durante el velorio, buscó un lugar apartado de todos donde su llanto saliera libremente al igual que sus amados recuerdos: Se veía a si mismo aquella tarde de invierno yendo los dos hacia su casa, tenían un trabajo de literatura bastante pesado por lo que Oscar había pedido permiso a sus padres para quedarse en casa de Adrián, cuando después de cenar ambos quedaron solos en la habitación el deseo de tocarse era más fuerte que la responsabilidad del trabajo de historia, -Muero por estar contigo, no me puedo concentrar- Oscar sonrió, -Estoy igual, amémonos y luego estudiamos ¿Te parece?- No respondió comenzó a despojarse de su ropa imitándolo Oscar con gran rapidez, cuando ambos quedaron desnudos se abrazaron, sus cuerpos de púberos se juntaron y cayeron juntos en la cama, ambos tocaban sus genitales provocándose un gran placer, su bocas se juntaban y sus lenguas entraban en la cavidad bucal, estaban experimentando un sexo totalmente abierto, Oscar bajó hasta la región púbica y comenzó a besar el pene de su amante terminando con él en la boca, instintivamente Adrián busco la pose adecuada para él también proporcionarle ese placer oral, ambos experimentaban sensaciones nuevas y deliciosas, los dos terminaron en la boca de su amante y saborear por primera vez el semen uno de otro fue una experiencia muy satisfactoria, volvieron abrazarse y besarse sus erecciones eran como si no hubiera habido orgasmo, -Quiero que entres en mi- dijo Oscar mientras se besaban, con gran ternura le volteo boca abajo y se puso encima de él, colocando su pene en la entrada de su ano suavemente quiso deslizarlo pero comprendió que necesitaba algo para desplazarse sin provocar dolor, rápidamente se levanto por la crema y puso en el ano de Oscar una generosa cantidad y lo mismo hizo a su pene, está vez entró sin dificultad, Oscar emitió un sonido gutural provocado por el dolor de sentir adentro todo el pene de su amante, pero también era placer un placer tan grande para ambos que comprendieron que aquello sería para siempre, una combinación de deseo y amor juvenil, un amor fuerte como el acero, ambos sentían que sería para siempre, lo que hacía que su placer sexual fuera más grande, los dos lograron el orgasmo al unísono, quedando los dos completamente relajados, después se abrazaron altamente emocionados y de sus labios solo salían –Te amo, te amo- . Adrián no dejaba de llorar pero a la vez en su rostro se iluminaba con una sonrisa por aquellos recuerdos.
El padre de Oscar descubrió el rincón donde se encontraba este, se acerco hasta él, -Se lo que fueron el uno para el otro, espero no te alejes de nosotros- Adrián le vio a los ojos y lo abrazó con gran cariño. El hombre comprendió que deseaba estar solo y se alejó, volviendo Adrián a sus hermosos recuerdos.
Después de aquella noche siguieron otras muchas, la imagen de los dos desnudos platicando después de haberse entregado el uno al otro complacía los recuerdos –Amor esto que tenemos es hermoso y no quiero ocultarlo, creo que debemos platicarlo con nuestros padres- Adrián miro a Oscar como si lo que hubiera dicho fuese la peor aberración del mundo –Ya no nos permitirán estar juntos, estoy seguro- Oscar se levantó y tomando la cara de su amor con una mano la levantó hacia él, -Si nos ocultamos es tanto como si aceptáramos que es algo sucio y no lo es, estamos juntos en esto y hablaremos con nuestros padres lo he decidido- Adrián no lo podía creer –Bien primero con los tuyos- -Hecho- dijo con una gran sonrisa.
Los padres de Oscar tomaron las cosas con bastante naturalidad, aconsejándoles que se concentraran más en el estudio y que ese sentimiento que tenían les sirviera para superarse, Oscar estaba feliz por haberles contado a sus padres, no fue lo mismo con los de Adrián quienes al principio se escandalizaron por eso de que fueran dos hombres los que hablaran de amor, eso a ellos les parecía totalmente anti natura, desde luego le prohibieron a Adrián volver a traer o ir a casa de Oscar, esto los afectó mucho a los dos, los padres de Oscar al ver lo que estaban provocando con su intransigencia los progenitores de Adrián hablaron con ellos hasta que les convencieron de que lo que para unos era anti natura para los muchachos era natural.
Los recuerdos de Adrián continuaron en su graduación, sus primeros trabajos, Cuando decidieron poner su departamento juntos, la cenas familiares, viajes, disgustos y luego la maldita enfermedad que lo fue consumiendo poco a poco hasta tenerle que decir adiós para siempre, ensimismado como estaba en sus pensamientos no vio a su padre que se acercaba y poniéndose atrás de él le dijo la frase que más le consolaría en su gran dolor, “Debes agradecer a la vida hijo mío por el gran amor que te permitió vivir, hay muchos que mueren y jamás llegan a sentir ni la mitad de lo que ustedes sintieron” se abrazaron y Adrián lloró en el hombro de su padre, tenía razón él había vivido un gran amor, mientras muchos, sólo habían vivido la amargura del sexo de una vez.

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4 pensamientos en “EL AMOR GAY PUEDE SER TOTAL

  1. José Canelón julio 18, 2012 en 8:57 pm Reply

    Totalmente de acuerdo EL AMOR GAY PUEDE SER TOTAL. Nunca he vivido la muerte de alguna ex pareja q haya muerto por una enfermedad terminal. Y si conozco un amigo después de 15 años de pareja con un ser maravilloso fallece. Por discreción y por respeto a su pareja sólo dijo “murió de una enfermedad penosa”. Ha pasado 1 año y él sigue llorando a la pareja. Le sugerí q fuera al psicólogo a la final él tomará su decisión.

  2. Joshua julio 19, 2012 en 6:20 pm Reply

    Bueno Alex, buen relato triste con lindos recuerdos en él, solo diré linda historia, no puedo decir nada mas.

    • Martiin julio 20, 2012 en 7:41 am Reply

      Profundo enternecedor.

  3. Yo (@gmartinzz) julio 24, 2012 en 10:01 pm Reply

    Lo volvi a leer y le descubro mas y mas cosas…. lo importante de todo es que esto me alegra el alma por que se puede creer aun en el amor gay. No la promiscuidad, no al cambio permanente, no a fijarnos siempre en lo externo y ovidarnos del interior del otro que puede brillar mas que toda la belleza del mundo. Gracias por escribirlo. Maritn

excelente

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