HOMOFÓBIA PATERNA


La temprana luz del amanecer iluminaba las calles de la gran ciudad, en el barrio ya se veía el movimiento de personas dirigiéndose a su trabajo, en la entrada de la deteriorada vecindad la cansada portera arañaba el piso de la calle con su vieja escoba, su mirada fija en el suelo, se olvidaba por completo de los transeúntes, sólo un cascado buenos días de vez en cuando, una figura cansada se acercaba a la entrada de las viviendas, su llamativa ropa, el falso pelo rubio y unos enormes tacones que le hacían caminar con desgano y demasiado cansancio, entro sin reparar en la mujer que barría la calle, se detuvo ante la vieja escalera y vio hacía arriba, como un intrépido alpinista que ya poco le falta para llegar a la cima, subió cada escalón con pesadez, la misma que provoca una larga noche sin sueño, entre copas y risas del que quiere olvidar la tragedia cotidiana de su vida, por fin llego a la entrada del cuarto que habitaba, abrió con la llave que momentos antes había sacado del bolso chillante en color rojo, el cuartucho semi iluminado por las luces del amanecer presentaba una visión decadente, una vieja cama de latón al fondo, una mesa sin pintar que pegada a la pared hacía las veces de tocador, sobre ella un espejo que semi reflejaba la miseria de aquel cuarto, arrastrando los pies llego hasta la silla que se encontraba enfrente de la mesa, boto los tacones y prendiendo una lámpara que estaba sobre la mesa se miro en el espejo, el reflejo devuelto por esté era totalmente patético, una máscara más que un rostro, pleno de maquillaje, de sus ojos comenzó a salir un abundante llanto que hizo que las negras lagrimas bañaran su cara haciéndola aun más deprimente, de un tarro de crema tomo una generosa porción y la embarro sobre el maquillaje, del rollo de papel higiénico que ahí se encontraba, envolvió en su mano varios metros de este y empezó a frotar su cara con rabia, como si al quitarse aquella pintura estuviera arrojando al olvido todo lo pasado en tantas noches de juerga en donde siempre lo único que quedaba era la resaca y el dolor de sentirse en una vida vacía y sin sentido, arranco la peluca rubia la botó a un lado, las pestañas postizas habían quedado pegadas en el papel, se despojo del vestido y la ropa interior, quedando al desnudo el cuerpo de un chico delgado de piel muy blanca con genitales de hombre, se boto sobre la cama y no tardó demasiado en quedarse profundamente dormido.
¿Cómo fue que aquel frágil muchacho había llegado a ese cuarto de vecindad? La historia había empezado en un departamento de la Col. Portales cuando Luí de 16 años usando las ropas de su madre se vestía de mujer, se deleitaba ante el espejo viendo su figura envuelta en aquellas vestiduras, su pene estaba totalmente excitado debajo de las bragas de mujer, él lo acariciaba a través de las gasas del vestido, era un verdadero éxtasis para él contar con aquellas maravillas femeninas envolviendo su cuerpo, su rostro lo había maquillado cuidadosamente haciendo que sus facciones lucieran realmente como las de una chica, en su cabeza había puesto una bufanda de seda en forma de turbante, caminaba por todo el cuarto usando los altos tacones de su progenitora, las caricias hacía su pene eran constantes sus ojos se entrecerraban cada vez que su mano acariciaba su erección, se paseaba y se contoneaba como una fémina, la excitación le hizo sentarse en un taburete y abriendo las piernas se subió el vestido y por un lado de las bragas saco su falo y comenzó a masturbarlo, en su éxtasis sexual no había escuchado que la puerta del departamento se había abierto para dar paso a su padre, quien fuera de su costumbre había regresado mucho más temprano a casa, su madre trabajaba de enfermera en el turno vespertino, el hombre fue directamente a la recámara y ahí encontró a Luís con sus vestimentas y totalmente entregado a su deleite, abrió desmesuradamente los ojos y se fue sobre Luís precisamente en el momento que el semen salía en abundancia de su órgano sexual, lo empezó a golpear y a insultar Luís trataba de protegerse pero el padre a puño cerrado arremetía contra él y luego viéndolo en el suelo comenzó a patearlo, Luís estaba en posición fetal recibiendo los golpes, el hombre se detuvo y lo vio con odio, -Te me vas largando ahora mismo- grito –No quiero volver a verte pues soy capaz de matarte- lo tomo de los cabellos y tal y como estaba lo lanzo a la calle. El chico estaba terriblemente lastimado sangraba de la nariz, la boca la ceja, aquel que le había engendrado también se había ensañado en él al golpearlo, apenas si puedo dar unos cuantos pasos fuera del edificio y calló desmayado, fue la cruz roja la que se encargó de recogerlo, cuando el chico volvió en si dijo ser huérfano y que lo habían golpeado unos pandilleros, lo que menos deseaba era volverse a encontrar con quien le había dado tan tremenda golpiza, había varios golpes que le habían sumido tres costillas, así que tuvo que quedar hospitalizado y aunque juro tener 18 años no se lo habían creído, por lo que se le hablo a una trabajadora social. Cuando la madre de Luís regresó de su trabajo su marido le informó lo que había visto y que no quería volver a ver a su hijo, para él estaba muerto, aunque realmente poco falto para cumplir su deseo, la madre lloró y salió con la frase de -¿Qué hicimos mal?- el hombre grito que la culpa era de ella por haberlo consentido tanto, ¿Consentido? Había una pérdida total de la realidad, desde muy pequeño Luís se quedaba solo en la casa debido a que sus padres trabajaban, y su diversión era precisamente vestirse de mujer y acariciar su erección, ya más grande se masturbaba, ese era todo su delito, motivo más que suficiente para ser rechazado por aquellos que le habían traído al mundo sin tomarse nunca la molestia de preguntar sí él estaba a gusto en él. La madre lloró pero sabía que jamás podría convencer a su marido de que Luís volviera, por lo que se resigno a seguir su vida sin él.
Todo estaba listo para que Luís saliera del hospital y fuera internado en una casa hogar, los médicos habían confirmado que no había habido penetración en él. Se encontraba sentado con el uniforme de la casa hogar esperando su alta, cuando escucho un gran barullo en los pasillos, se asomó y vio que llegaban varias camillas transportando heridos, todo el personal corría de un lado a otro, sin pensarlo demasiado se escabulló entre la multitud y escapó a la calle. Ahí estaba un chico de 16 años cuyo único delito era vestirse de mujer, solo sin dinero y muerto de miedo.
Luís no supo en realidad cuanto caminó, lo único que importaba era alejarse del hospital, caminaba y lloraba, sintió hambre cansancio y no tenía nada que hacer, no pensaba en nada, sólo quería huir de todo, de él mismo si era posible, se paró a descansar en una esquina ya oscurecía y un carro se paro junto a él, -Hey chico cuanto cobras por una mamada- Luís vio al hombre dentro del carro y este saco su miembro y se lo enseño, asustado echo a correr, no logró correr demasiado el agotamiento y el hambre hicieron que se sentara en el quicio de un local, estaba agitado, de pronto se limpió las lagrimas y mirando al cielo se dijo para si mismo, -Tú no me creaste son una aberración, pero no moriré de hambre- con paso seguro regreso a donde había visto al hombre y espero al próximo carro que se le acercó a preguntar, era un tipo fofo de risa idiota, Luís casi ni lo miró simplemente subió al carro y se llevo el pene a la boca hasta que el tipo se derramo y le dio 50 pesos. Así comenzó la vida de prostitución de Luís, después se compró ropa de mujer y empezó a satisfacer las fantasías de hombres que le penetraban con esas ropas, el cuarto lo ocupo varias noches después, primero se quedaba a dormir en los parques o en donde le ganaba el cansancio de chupar penes y sufrir de penetraciones.
De aquella noche de que hablamos al principio Luís ya no despertó, al fin pudo descansar, sus padres jamás supieron de su fin, ya ellos lo habían matado antes. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas, el fin de un chico que tal vez pudo haber logrado grandes cosas, si a cambio se le hubiera dado amor y comprensión, está historia no es para hijos es para padres que deben entender que cuando deciden traer un hijo al mundo no es para que sea lo que ellos quieran, es para amarlo a pesar de lo que sea y orientarlo sobre todo.
Tal vez está historia no sea muy de su agrado pero por favor sería bueno hacerla llegar a padres homofóbicos.

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4 pensamientos en “HOMOFÓBIA PATERNA

  1. Joshua julio 12, 2012 en 2:32 pm Reply

    Muy triste y desgarradora historia que para la pena es real y frecuente, ya que muchos padres no saben serlo y se dejan llevar por las ideologías absurdas que tienen acerca de la homosexualidad, una historia para reflexionar que mas bien no es para nosotros los gays pero si para algunos padres. Alex la verdad que triste historia y molesta que muchas personas no pueden entender que ser gays no tiene nada de malo :/

  2. alejandro!!! julio 12, 2012 en 2:49 pm Reply

    Wey esta super cabron sabes yo se bien lo que se siente ser discriminado por qienes te dieron la vida, pero sabes creeo ya te lo habia dicho pero la satisfaccion que deja salir adelante, sin la necesidad de q ellos te apoyen y convertirtye en el hombre que quieres ser, al final parece q en nuestro caso el abandono nos hizo libres jaja pero sabes cabron que siempre siempre que me necesites estare aqui, AMIGO!!!!

  3. José Canelón julio 12, 2012 en 6:12 pm Reply

    Triste historia y una realidad latinoamericana. Con mucho respeto Alex quiero hacer una sugerencia que hagas una historia donde hable de la discriminación entre gays por el físico, condición social. Muy comunes acá en Venezuela y la vivo a diario. Me pregunto ¿si existe una cura para ese el mal?. A la final es tu decisión.

  4. Charly julio 12, 2012 en 7:44 pm Reply

    Por historias como esta, es cuando le doy gracias a Dios por que tengo un papá que me ama y adora con todo su corazon.. Sabe que soy gay y aun asi no me hace menos que a mis hermanos, al contrario.. Soy su mano derecha y adoro al hombre. Por otra parte, mi madre aun esta en el
    Proceso de aceptar, y eso que me abrí con ellos cuando yo tenía 13 años y hoy estoy a punto de cumplir 21.
    Felicidades por tu blog. Un abrazo desde Guadalajara.

excelente

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