UNA HISTORIA DE AMOR Y ACEPTACIÓN


En la mente de aquel chico de 14 años existía un caos de confusión, no entendía esa constante necesidad de sexo, su excitación constante ante la vista de un chico hermoso, sobre todo su gran fijación fálica, cuando subía al transporte público e iba sentado, si algún hombre se ponía frente a él, no dejaba de ver su entrepierna e imaginarse el tamaño de sus gónadas, eso provocaba que las suya crecieran y sintiera la necesidad imperiosa de acariciarlas, la única forma de mantenerse tranquilo era masturbándose de 2 a 3 veces al día. En su casa escuchaba constantemente sobre los hombres que gustan del mismo sexo y los apelativos que se les daban no eran precisamente muy halagüeños: Jotos, depravados, sodomitas, maricones, etc., etc., Marcos lo que menos deseaba es ser y aceptar pertenecer a ese grupo tan desagradable, en la escuela contra sus propios gustos participaba en deportes como box y foot con el fin de no ser molestado y sobre todo lograr el respeto de sus compañeros, gracias a su físico atractivo se daba el lujo de andar con las chicas más populares del colegio logrando así que todos lo vieran como un verdadero garañón, aunque los besos y caricias de sus compañeras no provocaran ninguna excitación en él, sólo el traer a su mente la imagen de chicos desnudos hacía que se excitara. Marcos guardaba su secreto con recelo, nadie debía saber sus preferencias, lo que menos deseaba era pasar por la burla y vejación de la que eran objeto aquellos chicos afeminados que parecía importarles un verdadero bledo que se burlaran de ellos, eran descarados, escandalosos y desagradables, pero algo había que reconocer en ellos, vivían su vida y no dejaban que otros les cambiaran su forma de ser, muy en el interior Marcos hubiese querido tener el valor de ellos para no esconder lo que en realidad sentía.
Llegó la graduación de secundaria y varios de los chicos reconocidos como gays estaban a cargo de la decoración del gimnasio para el baile de cierre de cursos, Marcos y varios de sus compañeros les pareció divertido irse a burlar de los muchachos mientras hacían su labor de decoración, nadie parecía hacerles caso, las risas y burlas se dejaban escuchar sin parecer que tuvieran eco en los decoradores, de pronto un chico rubio de hermosos ojos azules y cabello largo y ondulado bajo de la escalera donde se encontraba pegando algunas decoraciones y fue hasta el grupo, su cuerpo era totalmente perfecto sin llegar a las exageraciones de músculos resaltados, sus redondas nalgas sobresalían del pantalón sumamente ajustado, llegó hasta ellos y sacudiendo su melena se les enfrentó poniendo sus manos en las caderas; ¿Me pueden explicar qué demonios les pasa? ¿Están pendejos o qué? Si no fuera por esta bola de jotos como ustedes nos llaman, no habría decoración para que machitos como ustedes vengan a mover el culo y conquistar a hembras ganosas, lo que deberían hacer bola de pendejos es irse a sus casas arreglar sus pantalones que seguro les han de quedar flojos, les falta mucho para ser hombres, de acuerdo a mi padre que es psicólogo en cada homofóbico hay una jotita latente- en su mano izquierda sostenía un martillo que les presentaba amenazante, Marcos y sus compañeros primero lo vieron con desconcierto y luego pretendieron burlarse de él, pero los demás chicos gays se juntaron atrás de su compañero con engrapadoras de pared martillos y desarmadores, -Lo que deberían hacer bola de frustrados es entender que a fin de cuentas esto es para ustedes a fin de cuentas todos los jotos estaremos en un rincón tratando de pasar desapercibidos para no tener que soportar sus burlas y agresiones- en los ojos del chico había una gran rabia, que no paso desapercibida para los agresores, Marcos lo veía entre fascinado y burlón, -Ya vámonos van a llorar- El muchacho se acerco hasta él y lo jaló del brazo, -No, te equivocas pendejo no vamos a llorar, ninguno de ustedes vale la pena para hacerlo, tu eres quien va a llorar cuando estés solo y te des cuenta que no tienes los huevos suficientes para aceptar tu naturaleza- Marcos lo vio con rabia ¿Cómo se atrevía? El martillo que sostenía en su siniestra le hizo simplemente zafarse y agregar despectivo –A la chingada no vale la pena- salieron todos con actitud de que les habían perdonado la vida, el líder volteo hacía sus camaradas y agrego con voz lo suficientemente fuerte para que fuera escuchada por Marcos y su pandilla –Vamos a seguir con esto, para que esos cabrones reprimidos gocen de su baile- todos se pusieron a trabajar entre risas y bromas olvidando por completo el incidente.
Para Marcos lo que pasó le provocó que las masturbaciones de aquel día fueran dedicadas al chico rubio, con discreción averiguó su nombre, Ángel, nunca nadie había tenido un nombre más apropiado, realmente si los ángeles existían debían de ser como él, sintió una gran necesidad de hablar con él, ¿Pero cómo hacerlo sin provocar burlas de sus compañeros? Durante todo el día busco la forma de poder hablar con aquel chico hasta que tuvo la oportunidad de hacerlo en la sala de computo, sólo estaban ellos frente a frente, Ángel vio cuando se sentó en la computadora frente a él y lo ignoró, había otros chicos pero alejados de ellos, -Quiero que me disculpes- dijo Marcos en voz muy baja, Ángel levantó su mirada hacia él, realmente era un chico muy guapo, su boca era un dibujo perfecto y sus hermosos ojos negros enmarcados por cejas bien definidas y unas largas pestañas lo hacía que fuese irresistible, -¿Quieres hablar?- en una hora nos podemos ver en el Vips, el de universidad, está lejos de aquí y nadie te vera- Ángel apago la computadora y se levantó sin siquiera voltear a ver a Marcos, a quien le latía el corazón tan rápidamente que temió que los latidos fueran escuchados por la poca concurrencia.
Precisamente a la hora llegó Marcos al lugar de la cita, Ángel estaba sentado en una mesa de la terraza leyendo uno de sus cuadernos, cuando fue descubierto por aquel en el estomago de Marcos surgieron sensaciones jamás vividas, el sólo hecho de poder estar platicando a solas con aquel hermoso chico le provocaba una excitación jamás sentida, su pene creció rápidamente y tuvo que acomodarlo para que no se notara, caminó con decisión hacía la mesa donde se encontraba Ángel, -Hola, que bueno que viniste- Ángel levantó la mirada y le sonrió, con agrado descubrió que atrás del pantalón de Marcos había un excitante bulto, lo que indicaba que le excitaba estar ahí, -Siéntate por favor- durante unos segundos se mantuvieron callados fue ángel quien rompió el silencio -¿Te gusto verdad? No lo niegues, estamos solos y te puedo asegurar que tu también me gustas y mientras tú no quieras nadie lo sabrá- Marcos estaba al extremo de la excitación no sabía que decir, aquel chico le había adivinado y no sólo eso le soltaba la verdad como algo muy natural, -Si es verdad me gustas pareces una hermosa chica- Ángel le vio con descaro –de verdad me sorprendes, sé que no soy feo pero de eso a parecer una chica hay un mundo de diferencia, sólo te agradecería que no te engañes, ante mi por favor no finjas- Marcos se sentía descubierto y por lo mismo totalmente desarmado, estaba ahí en una cita con un chico hermoso pero un chico, sentía unas ganas inmensas de besarlo y acariciarlo, pero él no era un joto él era hombre, -Tu masculinidad no se va a perder por desear a alguien de tu mismo sexo, al contrario veras que aceptándote serás más feliz- Marcos abrió desmesuradamente los ojos ese niño le estaba adivinando lo más recóndito de sus pensamientos, -No tengo nada que aceptar- dijo con una voz que a él mismo le sorprendió, ya que no parecía la suya, -Si eso crees ¿Qué haces aquí?- Marcos tragó saliva –Sólo quería disculparme- Ángel lo miró con dureza –Eso ya lo habías hecho- se levantó de su asiento y fue hacía Marcos y sin más ni más le tomó la cabeza y lo beso, Marcos respondió al beso sin importarle que se encontraban en un lugar público, Ángel bajo su mano hacía la entrepierna de Marcos y constató que su erección era total, le dejo de besar y regreso a su lugar y viéndole fijamente a los ojos dijo: -No te engañes por favor te he besado y he sentido tu pene totalmente erecto, eso quiere decir que te gusto, déjate de pendejadas y disfrutemos esto- Marcos estaba muy excitado sentía que los latidos de su corazón le llegaban hasta la garganta, no sabía que decir, en su boca todavía estaba esa sensación del beso de Ángel y el calor de su mano sobre su pene, ya no podía engañarse más necesitaba sentir el calor del cuerpo de Ángel, quería estar con él, al demonio todo ahí estaba aquella hermosa criatura y podía ser de él, no podía desaprovechar esa ocasión –Me encantas si lo reconozco y quiero tenerte- Ángel le vio con satisfacción, -Vamos a un lugar donde podamos estar solos ¿Quieres?- Marcos buscó a la mesera para pedir la cuenta –Si si quiero al carajo todo- se levantaron de la mesa y salieron abrazados rumbo a la calle; -A donde podemos ir- Ángel se rio, -Vamos a mi casa estaremos solos en mi habitación, no hay problema.
En cuanto entraron en la habitación de Ángel ambos se abrazaron y unieron sus bocas en un apasionado beso, para Marcos era su segundo beso a un hombre y se sentía extasiado de que en ambas ocasiones ese hombre fuera Ángel, sus lenguas entraban en sus respectivas bocas y sus labios se unían, las manos de Ángel con destreza desabrocharon el pantalón de Marcos el cual cayó al suelo dejando ver con más claridad su pene erecto a través de un bóxer blanco de licra totalmente ajustado a su cuerpo, Ángel sin dejar de besar metió la mano en el bóxer y acarició el falo con excitante deleite, Marcos imitando a su compañero lo despojó del pantalón y también acariciaba el pene de Ángel a través de un delicado bikini transparente, las manos de Marcos bajaron el bikini y se dedicaron a sentir los hermosos glúteos de Ángel, Sin dejar de abrazarse y acariciarse se fueron hacía la cama, Ángel empezó a besar el cuello de Marcos y bajo a sus tetillas, lo cual provoco que Marcos gimiera de placer, cuando llego al ombligo metió su lengua en él y sus manos acariciaban testículos y pene, Marcos tocaba a Ángel en la cabeza los brazos todo su ser se sentía totalmente excitado con las caricias totalmente nuevas para él, cuando Ángel comenzó a lamer sus genitales, el cuerpo de Marcos se llenaba de vibraciones espasmódicas, y de su garganta salían sonidos guturales que eran la prueba irrefutable del gran placer que sentía, cuando Ángel comenzó a chupar su pene no pudo aguantarse demasiado y se derramó en él, teniendo que llevar el dedo índice a su boca para no gritar, Ángel trago todo el semen y siguió chupando aquel falo que le parecía un verdadero manjar, Marcos se estremecía todo su cuerpo estaba experimentando algo jamás sentido, una gran desesperación de placer que provoco le pidiera a Ángel que le diera su pene para hacerle lo mismo que ya le habían hecho a él, ambos chuparon sus respectivos sexos con deseo, pasión lujuriosa, Ángel se libró de la boca de Marcos y le pidió que lo penetrara que eso le encantaba, así que poniéndose en la orilla de la cama en 4 patas le ofreció su rosado ano para que entrara en él, le paso crema para que lo lubricara diciéndole que también la pusiera en su pene, Marcos obedeció y mientras lubricaba el ano de Ángel este gemía y pedía que entrara en él y que lo hiciera despacio, así fue el pene de Marcos se desplazo por el ano con lentitud provocando en ambos gran excitación ya dentro instintivamente Marcos comenzó a limar el culo de su amigo hasta que su pene se inflamo y lanzó el deseado semen dentro de Ángel quien en cuanto lo sintió masturbo su pene hasta libarse totalmente de toda la carga que traía, el ano de Ángel apretó fuertemente el pene de Marcos quien tuvo que volver a recurrir a morder su dedo para no gritar, Ángel se dejo caer de bruces con Marcos atrás de él, así estuvieron un buen rato hasta que el pene de Marcos perdió por completo su erección y abandonó su preciado estuche, volvieron abrazarse y besarse, -Me ha encantado- Dijo Marcos, -nunca he tenido sexo, pero ya se lo que me gusta y eres tu- ángel lo miró con amor, -Seremos novios- -Si lo seremos- dijo Marcos decidido.
Desde luego que para Marcos no fue sencillo el aceptarse, aunque disfrutaba mucho con Ángel mantuvo su relación en secreto, hasta que gracias a la madurez y amor de Ángel decidió aceptarse y se dio cuenta de que aquellos que realmente le amaban lo aceptarían con sus preferencias.

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4 pensamientos en “UNA HISTORIA DE AMOR Y ACEPTACIÓN

  1. José Canelón julio 11, 2012 en 4:19 pm Reply

    Me gusta está historia. Mi primera relación sexual fue con un primo de 13 y yo 10 para ambos era nuestra primera vez y eso duró seis años y medio. Recordar es vivir y lo trajiste a mi mente. Aunque él esté casado con una mexicana tenga 2 hijas y viva en México DF fue lo mejor de mi vida.

  2. alejandro!!! julio 11, 2012 en 5:56 pm Reply

    jajajajaja cabron que buena historia como siempre jajaja la verdad es que esta medio melosa pero binita jajjajaja

  3. Joshua julio 11, 2012 en 9:20 pm Reply

    Muy buen relato Alex n.n bastante linda historia, sin mas que decir hermosa n.n es raro ver que escribas historias románticas, pero me alegra, siempre me han gustado mas este tipo de relatos jajaja n.n

  4. Charly julio 11, 2012 en 9:45 pm Reply

    Que bonito!

excelente

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