UN MASAJE INOLVIDABLE


Era el amanecer de un sábado de octubre e iba manejando por la carretera que va directo a Ixtapan de la Sal, me habían hecho referencia de que era un SPA bastante cómodo y lujoso, así que reuní mis ahorros y me dispuse a pasar 5 días de rico aburrido, los paisajes del camino me parecieron excelentes, con abundantes pinos y un clima fresco que dejaba entrar por la ventana del carro, disfrutando como me iba tocando el viento frío en la cara,  tuve la oportunidad de ver la salida del sol, para disfrutarla detuve el carro un momento y me puse a observarla a mis anchas, pensando que el mundo era un lugar maravilloso, ya que las cosas mejores de la vida no costaban absolutamente nada, normalmente ante las bellezas naturales me pongo reflexivo, así que aproveche para dejar volar mi imaginación y volar hacía lugares insospechados donde la concordia y la buena voluntad de los seres humanos eran la característica importante del lugar. Lo bueno es que pronto regreso de estas alucinaciones utópicas, subí nuevamente al carro no sin antes despojarme de la chamarra de piel ya que seguramente en el resto del camino me estorbaría pues el cielo estaba totalmente despejado. La entrada a Ixtapan se me hizo muy agradable, un gran arco de buganvilias y luego una Av. En donde las jacarandas todavía en flor adornaban ambas partes de la avenida que llevaba directamente hasta el hotel, en la entrada me recibieron el carro y pase a recepción a registrarme, ahí me dieron toda la información relacionada al SPA y las horas de servicio, recibí mi primer halago cuando el recepcionista me iba a explicar el horario de la nutrióloga, me miro y dijo –Bueno creo que a usted no le hará falta- me sonreí y el chico entregó la llave al botones quien me condujo al elevador para subir a mi habitación, dentro me explico todo lo que el cuarto tenía y me dejo la llave y a cambio le puse un billete en la mano, en cuanto salió el chico me decidí a tomar mi primer tratamiento de lodo y todo lo que este incluía como era masaje y baño con sales especial en un privado en el balneario, tomé el teléfono para hacer la cita la cual sería hasta después de hora y media así que me puse el traje de baño y bajé a la alberca del hotel, había mucha gente y algunos niños, jamás se me ocurrió preguntar lo de los niños, siempre busco hoteles que no acepten niños, primero no me agradan, segundo mi vestimenta de nadador no es la más propia para infantes, pero viendo que había varios padres con trajes más o menos como el mío me sentí más cómodo. Nade un rato, pero la verdad eso de que el agua estuviese algo más caliente que la temperatura del cuerpo no me ayudo mucho, cuando llegó la hora de mi tratamiento me puse una camiseta y me dirigí al balneario.

En el espacio de los privados todo estaba de excelente gusto, un chico en shorts y playera blancos me llevo hasta el privado y me indicó que sería mi terapeuta, le revise bien, era perfecto, el short dejaba ver unas piernas totalmente libres de vello y bien torneadas, la estrecha playera se pegaba a sus marcados músculos, su rostro era enmarcado por una cabellera abundante, rizada y rubia, su piel se adivinaba suave y de un bronceado perfecto, lo que más me gusto era su trasero, redondeo y delicioso, el muchacho fuera de sentirse inhibido por mi revisión me sonrió con descaro, -¿Te quieres desnudar por favor?- lo vi descontrolado, como si me hubiera pedido otra cosa, la verdad era que ya traía una gran erección y al bajarme el traje iba a salir disparada hacía el frente de mi anatomía, el muchacho fijo su mirada en mi entrepierna y comentó, -No te preocupes por tu excitación, creo que es adorable- con eso basto para que me quitara la playera y luego el traje de baño y le mostrara mi desnudez con orgullo, -Empezaremos con el lodo, eso hará que tu piel se limpie y luego seguiremos con los masajes- quise protestar, ¿Por qué no primero los masajes y luego el lodo? Más no comente nada y me tendí en la plancha para que el chico me bañara en lodo, cada vez que pasaba por mis genitales los acariciaba como por descuido y eso me provocaba un gran deseo, me hizo sentarme para enlodar mi espalda y luego me pidió que me relajara, me volvió acomodar boca arriba y empezó a sobar mis sienes suavemente, supongo que me he de ver visto como un hombre de las cavernas totalmente enlodado de pies a cabeza, entre la suave música y el masaje en mi cabeza me he de haber quedado dormido, ya que cuando desperté lo hice con la boca del chico en mi oído que me decía suavemente –Ahora retiraremos el lodo, iremos a la fosa de afuera, el agua es directa del manantial y abrirá mejor tus poros, así que tendrás que ponerte tu traje- me lo dio y yo me sentía totalmente duro con esa cubierta de lodo, me ayudo a salir y también a introducirme en la fosa de agua bastante caliente que me hizo sudar, sobre todo porque las manos del chico me retiraban el lodo de una forma demasiado sugestiva, No perdía oportunidad para acariciar mi pene primero por encima del traje y después descaradamente metiendo la mano bajo el traje y acariciándolo con suavidad, sus ojos me miraban con picardía, yo en cambio lo hacía retadoramente, -Sigue, sigue así- pensaba, cuando terminó de retirar el lodo me acercó su cuerpo lo más que pudo al mío y dijo sugerente –Ahora los masajes, ¿regresamos?- No contesté nada y me dirigí a las escaleras de salida para ir al privado, -¿Quieres desnudarte de nuevo, por favor?- está vez no fui tan obediente, -No me gusta estar en desventaja, prefiero que ambos estemos desnudos-, él me miro con sus hermosos ojos azules y se quito el short quedando ante mi vista un niño realmente bello, sí pensó que me le iba a lanzar en cuanto se desnudara se equivoco, fui a la plancha la cual estaba ya limpia y lista para el masaje con toallas y cojinetes,  me recosté boca arriba y él empezó a frotar mi cuerpo con aceites aromáticos, mi pene fue el centro de su atención, al igual que mis testículos, realmente estaba gozando el darme el masaje y yo también, subió a la plancha y empezó a frotar mi tórax, sus nalgas desnudas se restregaban en mi erección, mientras sus manos masajeaban con energía, el masaje en mi pecho duro bastante, luego se bajo de la plancha y empezó a masajear mis piernas sin olvidar desde luego mi fierro que acariciaba cada vez con más frecuencia, yo estaba a punto de pedirle que mandara al diablo el masaje y que nos dedicáramos a hacer lo que ambos queríamos, pero la verdad la rutina era tan excitante que preferí continuar con ella. Cuando me toco estar boca abajo el chico masajeo mis nalgas y permitió que yo acariciará de cuando en vez su delicioso trasero, metía su mano en mi entrepierna y me acariciaba testículos y pene con suavidad y máxima sexualidad, cuando terminó de masajear mi espalda y nalgas me pidió que volviera a ponerme boca arriba, con un trapo húmedo limpio mis genitales y luego comenzó a lamerlos, primero los testículos y se subía por el pene, mi glande parecía ser una deliciosa paleta por la que pasaba su lengua y lo rodeaba con ella, cuando se introdujo todo el miembro en la boca y comenzó a masturbarme con sus labios en una forma tan deliciosa que mi espalda se arqueaba en cada uno de sus movimientos, quise evitarlo pero no pude y me vacié dentro de él, en seguida escupió y volvió a chupar para evitar que mi pene perdiera rigidez, algo que logro de maravilla, después de chuparme durante varios minutos más, puso un condón en mi pene y subió a la plancha quedando de frente a mí, se acomodó mi fierro en su entrada y fue introduciéndolo poco a poco hasta que quedo totalmente dentro de él, yo sentía el calor de su ano y empecé a clavarlo con fuerza provocando que los dos gimiéramos de placer, se agacho hasta mí y me empezó a besar en la boca metiendo su lengua y tragando mi saliva, limé su culo por un buen rato y bese sus labios hasta que sentí que su pene lanzaba grandes chorros de leche caliente sobre mí, esto hizo que yo hiciera lo propio dentro de el abrazándonos y besándonos con más pasión, en el momento del éxtasis, después de que ambos terminamos nos quedamos abrazados por un rato, luego el chico se bajo de mi y empezó a limpiarme cuidadosamente, cuando termino mirándome a los ojos preguntó -¿Quedaste a gusto?- yo le mire complacido -¿Así tratan a todos los clientes- él me miro y riendo contestó, -Sólo a los hermosos que usan trajes de baño tan excitantes- le volví a besar, me puse el traje y la camiseta y me fui al hotel.

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