VACACIONES MUY A MI ESTILO


 

Un sábado de abril del 2001, pasadas apenas las 7 de la mañana me desplazaba por el periférico cruzando las famosas torres de Satélite, Música de Wham que coreaba a todo pulmón, debo reconocer que iba eufórico, después de muchos ahorros y algunas privaciones había logrado comprarme mi flamante zuro de agencia, para mí un carrazo, era del año y sobre todo lo había pagado de riguroso contado, a fin de cuentas no dejaba de ser un joven de 21 años disfrutando su primer auto; el carro me había merecido comprar un atuendo acorde a las circunstancias, unos mocasines Jean Piere, un jeans de Jordashe, camiseta de tirantes adidas, y una chamarra de piel de cacharelle, suena algo fresa, pero la verdad era muy importante que el conductor del auto vistiera acorde a lo que para mi significaba un verdadero capital, iba con toda la disposición de pasarme unos 15 días increíbles, los cuales ya habían empezado, mi primera pernoctación sería en Guadalajara, una ciudad que me encanta, sus avenidas, fuentes, jardines y sobre todo chicos realmente guapos y el ambiente gay predomina en esa hermosa ciudad. En tan solo 4 horas estaba ya en el parián de Tlaquepaque, no había mucha gente debido a que era temprano, por lo que tenía tiempo de pasearme por las tiendas y curiosear las artesanías como; el vidrio soplado, vajillas de cerámica, ropa de manta de diseñadores jaliscienses en fin un sin número de atractivos para el turista y yo era un turista, entre a una de las tiendas que vendía ropa de manta de originales diseños, me atendió un amable dependiente; propietario de una anatomía bastante aceptable, además que sus amaneramientos y voz dejaban ver a leguas sus preferencias, así que me dispuse a coquetear con él y ponerlo cachondo, -Me gustaría ver ropa muy sexi- le dije mirándole a los ojos y con una liberada intención, el muchacho capto perfectamente lo que yo pretendía, -estoy seguro que tengo algunas prendas que te van a ir a la perfección, sobre todo no habrá problema contigo, eres bastante guapo- lo mire bajando mis lentes oscuros a la altura de la nariz y encogiéndome de hombros comenté: -Si tu lo dices- él empezó a sacarme pantalones y camisas, los cuales me enseñaba y ponderaba sus cualidades de calidad y diseño, yo tome algunos pantalones y unas camisas y le solicite probarme, me condujo al vestidor y al entrar en el me dijo –Si algo se te ofrece estaré cerca- lo vi con descaro –seguramente que si se me ofrecerá algo- cuando me desnude para probarme la ropa mi verga estaba totalmente tiesa y realmente estaba necesitando ayuda, así que asome la cabeza por la puerta del vestidor y lo llamé, -Tengo un problema, pasa- el chico entro y al verme desnudo quedo bastante descontrolado sobre todo al ver mi verga en completa erección, -No me puedo probar con esto así- y le señale mi fierro, el chico puso el seguro en la puerta y sin decir nada se arrodillo ante mí y empezó a chupar mi sexo con verdadera vehemencia, tome su cabeza para que mi pene entrara y saliera de su boca tal y como si lo estuviera follando, no paro de chupar hasta que mi pene se inflamó y lanzo su leche en su boca, la cual se trago sin miramiento alguno, me lamio el pene hasta dejarlo completamente libre de esperma, se levanto y me dijo –Servido- y salió del vestidor, compré todo lo que había separado y salí de la tienda listo para disfrutar de una Chávela y la variedad del Parián, mis vacaciones empezaban excelentes.
En el Parián no obstante que vi muchos chicos dispuestos me decidí a disfrutar mi chávela y la comida, siempre he preferido comer solo, es mucho más agradable para mi, pedí la cuenta y fui al estacionamiento por mi auto, me iría al hotel a darme un baño y a cambiarme de ropa, salí directo por la Av. Revolución hasta la Av, Chapultepec en donde estaba mi hotel, me encanta esta Av. La cual cuenta con un gran número de fuetes y un enorme camellón, al final de la Av. Está el monumento de los niños héroes con mucha piedra y en lo más alto de la exedra una mona desproporcionada que seguro es la patria, algo que tienen los monumentos de Guadalajara es la desproporción pero me gusta, llegue al Hotel Lafayette dejé el carro en manos del válete parking y entré a registrarme, tal y como lo había solicitado me dieron una habitación en el último piso con una vista bastante buena de la hermosa ciudad, el botones subió mi maleta y los paquetes de mis recientes compras, acomodó todo en los lugares exprofeso y dijo –Sí se le ofrece algo más- fue hasta entonces que repare en el muchacho, si era gay, pero pobrecito la naturaleza no le había dotado absolutamente nada, le extendí un billete y le di las gracias.
Por la noche ya bañado y con ropa adecuada para el horario salí a recorrer la hermosa Av. Chapultepec, es la zona rosa de Guadalajara y pululan los niños guapos y decididos, me divertí un rato coqueteando con dos que tres y luego entré a un bar con vista a la calle, me senté a una de las meses de la terraza y pedí una michelada, el lugar estaba bastante lleno y había varios chicos hermosos, mi vista iba de uno a otro sin decidirme por ninguno, de pronto volteé hacía la entrada y vi a un mulato hermoso de verdad hermoso, en si no soy muy fan de la gente morena, pero este cabrón realmente lo había hecho con amor, casi tal alto como yo, unas facciones perfectas nada que ver con las de las personas de su raza, y enmarcaba su cara unos preciosos ojos verdes, venía solo y note que no era yo el único que había reparado en él, por lo que elegí por la indiferencia y me lleve a los labios mi bebida, mi sorpresa fue mayúscula cuando vi a ese dios de ébano dirigirse a mi mesa, jalando la silla que tenía enfrente preguntó -¿Puedo?- desde luego que podía eso y todo lo que se le pudiera ocurrir, claro que mi entusiasmo lo disfracé con un atento –Por supuesto- se presentó y comentó que era de Mazatlán pero vivía en Guadalajara, de padre Belga y madre francesa, por lo visto esa combinación era la exacta, el muchacho era parlanchín y muy agradable yo le escuchaba realmente fascinado, como después de media hora de hablar de él empezó a preguntarme sobre mí, claro un tema que no me agrada para nada y al que solía contestar con mentiras, como que vivía en el DF con mis padres que estudiaba psicología y que amaba viajar solo, nos tomamos 3 chávelas y por fin preguntó -¿En qué hotel estás?- le dije que en el Lafayette pedía la cuenta y salimos del bar, el salió primero y pude verle su hermoso trasero lo que me provocó una erección instantánea, lo abrace por atrás y le hice sentir mi pene en sus nalgas, el volteo y le di un beso, -Eres un descarado- dijo mostrando su impecable dentadura, caminamos abrazados hasta el hotel y subimos a mi cuarto, durante el trayecto fuimos jugueteando, yo tocaba sus nalgas y el mi pene y ambos reíamos, en cuanto entramos en el cuarto ambos nos despojamos de la ropa y fue entonces cuando pude apreciar aquel dios moreno en todo su esplendor, todo lo tenía realmente hermoso un pene descomunal, ahí comprobé la teoría de que los negros calzan muy grande, debo reconocer que me asustó la idea de que s ele fuera a ocurrir la flamante idea de ser activo, ya que de ser así con todo y su belleza lo mandaría al carajo, se acercó a mí y me abrazo su enorme pene se frotaba con el mío, a la vez que su boca me besaba con candentes besos, yo comencé acariciar sus nalgas duras y redondas, él soltó leves gemidos de placer, fue entonces que me decidí a separar sus glúteos y meterle el dedo en su apretado ano, eso hizo que aumentara su pasión y yo me sintiera totalmente tranquilo de sus preferencia, abrazados nos fuimos hasta la cama y ambos caímos al mismo tiempo sobre ella sin dejar de besarnos, él comenzó acariciar mi erección y lo hacía en forma tan perfecta que no podía yo dejar de arquearme del placer que me producía, él acercando sus labios a mi oído dijo -¿Te gustaría un 69?- en la madre pensé, jamás me había comido una verga de esas dimensiones y menos de un negro o mulato en este caso, pero la verdad estaba demasiado caliente y no iba yo a desperdiciar por mineados a un perfecto espécimen de la raza de color, así que nos colocamos en la posición adecuada y ambos dimos gusto a nuestras bocas chupando verga, la de él olía muy bien cosa que no me esperaba y cerrando los ojos resultaba una excitante fantasía tener ese volumen en mi boca y lamer su delicioso glande, el gusto por la chupada se nos despertó a los dos pues estuvimos buen rato en ese menester, hasta que mi deseo por su culo hizo que levantara sus piernas y comenzara a lamer su ano, abriendo sus prominentes nalgas, esto fue algo que le hizo reaccionar como un verdadero adicto al sexo, gemía se retorcía y terminó pidiendo que lo penetrara, tome un condón me lo puse y levantando sus piernas entre en su culo el cual estaba ardiendo, a medida que entraba mi verga en él sus gritos y movimientos se hicieron mayores, provocando en mi una excitación inusitada, limé su culo con gran fuerza –Dale papi, dale duro hazme venirme con tu verga- le di hasta que sentí que su esfínter anal apretaba más debido al lanzamiento de su semen, lo que provocó que yo hiciera lo mismo, me quede viendo su hermoso rostro como se fue relajando y luego casi sin voz me dijo –Bésame, bésame- la verdad está vez si quería yo seguir a su lado, me parecía muy hermoso para deshacerme de él muy pronto, lo bese y se quedó toda la noche repitiendo 3 veces más, al día siguiente nos despedimos como dos amantes amorosos, era la primera vez que despedía a alguien así, pero el chico valía la pena, no nos volvimos a ver pero jamás lo he olvidado.

Etiquetado:

excelente

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