AL CUMPLIR LOS 15


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 años estuve trabajando con Bob y Matt, fueron buenos años la verdad aprendí mucho sobre la vida gay, las fiestas de ellos no eran nada que asustara a nadie, algunas veces algunos se vestían de mujeres e imitaban artistas, otras simplemente bailaban como locos enajenados, no corrían ni drogas ni nada fuera de lo común, José y Samuel a veces se ligaban un comensal y se lo cogían en el cuarto mío y de José, Samuel no dormía en la casa, sólo cuando había fiestas pero lo hacía en el estudio, jamás tuve la suerte de que se fuera con nosotros, yo estaba totalmente vetado para los invitados, aunque ya me cogía a cuanto cabrón ligaba en la zona rosa y a José le seguía yo dando satisfacción anal, cuando cumplí 16 años comencé a participar activamente en las fiestas no sexualmente pero si haciendo stripper, las propinas que me pagaban los comensales las guardaba en el banco para mi departamento, ya que era mi sueño tener mi propia casa, tuve que comprarme ropa pues di el último estirón y la verdad siempre me ha gustado vestir bien, como me encanta eso de bailar siempre estaba viendo vídeos de bailarines y practicaba los pasos en mis tiempos libres,  así que como stripper los entusiasmaba bastante Bob me dio la oportunidad de asistir a otras fiestas fuera de casa y la verdad me iba bien pero siempre bajo la consigna de nada de sexo, yo le dejaba que me cuidara, la verdad no parecía yo un chico de 16 años me había desarrollado bastante bien, creo que mucho ayudó mi disciplina de ejercicios basada en tensión dinámica del famoso Charles Atlas, fue algo que me encontré en una librería vieja y me gustó y con sólo 15 minutos diarios y como una hora de baile hice un cuerpo bastante apetecible.

Debo reconocer que el que nace para cabrón lo va  a ser pase lo que pase en su vida y yo la verdad nací para eso, no obstante que Bob y Matt me veían como el niño de la casa, mis salidas a la zona rosa demostraban algo totalmente diferente, a mi corta edad yo no pensaba en hacerme de una pareja era lo que menos me interesaba, yo quería ser el amante perfecto para muchos chicos y amaba definitivamente a los pasivos, a José le contaba de mis aventuras y siempre decía que había hecho un monstruo, la verdad él no hizo yo ya traía la sepa y me encantaba.

Los chicos gays son demasiado enamoradizos una buena cogida y ya están queriendo que seas su novio, a mi eso me causaba mucha hilaridad y nunca los tomé en serio, de mis deliciosos a costones tengo varios presentes, empezaré recordando uno que fue muy grato ya que fue precisamente un 24 de marzo que cumplía 15 años, nada que ver con las dulces quinceañeras, yo era un chico de casi 1.80 bastante marcado y de cara angulosa, eso me ayudaba a verme mayor, siempre me ha gustado mi pelo lacio que gracias a ser muy pesado se acomoda muy bien, claro siempre y cuando traiga un buen corte, en todo lo referente a mi arreglo personal jamás ahorre dinero, ya que consideraba que gracias a eso lograba excelentes ligues. Pues bien ese glorioso día estaba yo en uno de los cafés de la zona rosa sentado en la barra mirando displicente a los comensales que entraban y salían, de pronto mi mirada se clavo en un chico de verdad fuera de serie, rubio ojo claro y con una cara de niña bonita, veía enfundado en unos pantalones blanco muy ajustados y una camiseta de licra que marcaba su delgado cuerpo a las mil maravillas en cuanto entró me  dije este chico tiene que ser mío, ya me lo imaginaba desnudo y acariciando su frágil cuerpecito, lo vi directamente a los ojos y el muchacho parecía no verme, no insistí lo peror que puede pasar en un buen ligue es hacerle ver a la futura conquista que estás demasiado interesado en él, esto lo aprendí solo nadie me lo enseño, con la plena seguridad de que se me acercaría prendí un cigarro y tomé de mi café sin volver a ver hacia donde él se encontraba,  en eso estaba cuando sentí que alguien se sentaba a un lado mío vi de reojo y si efectivamente era el chico hermoso, no hice la menor intención de hacerle plática, fue él quien dijo –Hola estás solo- conteste en tono burlón –creo que ya no, ya llegaste- el me miro con esos divinos ojos azules que si yo hubiera sido una jota de esas  muy enamoradizas hubiera caído rendido a sus pies, le sostuve la mirada retadoramente y el me dijo con suavidad asombrosa –Eres muy seguro de ti, ¿Verdad?- lo vi de reojo sin bajar mi taza de café que iba a medio paso de mis labios, -Se lo que tengo y ¿Tu?- ahora el trato de ser descarado pero se ruborizo al decir –Pues ti di- tome de mi taza y la devolví al plato y volteé  a verlo, -No estás nada mal desnudo te has de ver mejor- se volvió a ruborizar, -Demasiado directo- dijo, -Me gusta ir al grano- él se animó -¿Tienes lugar?- sonreí, -Ahora si nos entendemos, hay hoteles, ¿nos vamos?- pedí la cuenta de los dos y fuimos a pagar a la caja, al hacerlo lo abrace y le di un beso el cual respondió metiendo su lengua en mi boca, besaba delicioso había que reconocerlo, así abrazados salimos del café y caminamos por la Av. Reforma yo ya tenía mi hotel al que iba cada día de asueto, -Nunca he ido a un hotel- me dijo a manera confidencial, reí –Mientras no me salgas con que eres virgen- el rió ahora –casi ya lo comprobaras- baje mi mano hasta su glúteo y lo apreté suavemente, -Que rico eso me gustó- yo continué con mi mano en su deliciosa nalga, llegamos al hotel pedí el cuarto y subimos a él en cuanto entramos lo empecé a besar y le acariciaba las nalgas y se las pellizcaba, el mordía mis labios y buscaba mi erección con verdadera desesperación, -Cálmate papá, lo que nos sobra es tiempo- dije sacando su camiseta, sus tetillas era rosadas y su piel blanca como el armiño, olía a loción, el me hizo lo mismo y empezó a desabrochar mi pantalón, bajo el cierre y como era mi costumbre los días de ligue no usaba calzones, así que mi verga salió libremente completamente erecta, el chico no espero más y se me arrodillo y me comenzó a chupar en una forma de verdad deliciosa, se metía toda la verga a la boca y con su lengua acariciaba mis huevos, eso me estaba gustando mucho, pero el estar parados me incomodaba, así que lo alce de las axilas y lo lleve hasta la cama lo tire boca abajo y me lance a lamerle la espalda y a irme por toda ella hasta llegar a sus nalgas, las que mordisqueaba con suavidad, el muchacho ya estaba sumamente excitado, yo quería que me volviera a chupar la verga de la manera que lo había hecho, así que me acomode para que mi verga quedara al alcance de su boca le abrí las piernas y comencé a chuparle el culo mientras el mamaba mi verga de la forma tan peculiar que sabía hacerlo, estuvimos buen rato en esa pose hasta que el saco mi verga de su boca y me dijo –Méteme la verga estoy ardiendo- me levante y me puse el condón lo puse boca arriba en la orilla de la cama levanté sus piernas sobre mis hombros y le deje ir mi verga en su candente hoyo, a manera que se la iba dejando ir el chico me veía apasionado y con sus manos me tomaba de las caderas para que le entrara toda, pero yo la mantenía  a medias, el grito con desesperación –Ya por favor métemela toda- se la deje ir y me empecé a mover dándole ricas limadas en su culo,  el muchacho levantaba la pelvis para que la verga le entrara más y me jalaba de la cadera, era un verdadero pasivo ansioso, eso me encantaba, -Dame papito, dame rico, destroza este culo que es tuyo- sin sacarle le verga le voltee para que quedara en 4 patas y poderle limar con más ganas y sobre todo disfrutar sus nalgas blancas, le saque la verga dos o tres veces y el muchacho me suplicaba –vuélvela a meter por favor sígueme chingando el culo- comprendí que para satisfacer ese culo debía ser precavido en no venirme demasiado rápido, por eso eran las sacadas de verga, en la última sacada y vuelta a meter lo lime con gran fuerza provocando que todo mi cuerpo se bañara en sudor, el apretó mi verga con su culo y adiviné que se estaba viniendo, baje el ritmo, cuando cesaron los apretones volví a emprender con fuerza sobre él, a los pocos minutos suplicaba que por favor ya terminara, lo limé un poco más y me vine dentro de él obligándole a gemir con fuerza y a decir agotado –Ya por favor ya no más- eso era todo, con eso yo me sentía plenamente complacido había satisfecho ese culo goloso, le saque la verga  y  me metí a bañar, salí, me seque me vestí y el muchacho estaba boca abajo dormido, le di una nalgada y despertó asustado, -Ahí te dejo, estuvo rico el palo- el chico se despabilo y viéndome me dijo –¿Nos volveremos a ver?- tal vez- conteste, suelo venir seguido por acá y sin dejar que dijera más salí del cuarto. Eso fue cuando tenía 15 años por Dios que si era un

Etiquetado:

excelente

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: