UN HOMBRE CASADO


 

 

 

 

Anillo 2

Está tarde fui a comer a uno de mis restaurantes favoritos y tome mi mesa en lugar privilegiado, donde los comensales pudieran verme a su antojo, algunos dirán; ese puto seguro está esperando ligue, claro tienen razón eso espero, pedí al mesero mi clásico martini seco y con disimulo voltie a ver hacia las meses para ver si había un prospecto, sólo empleados y ejecutivos disfrutando de sus quincenas y platicando animadamente, el restaurante estaba al tope y había lista de espera, así que con el palillo de mi aceituna en la boca dirigí mi vista a la entrada, ahí estaba el proyecto un señor de 40 a 45 años de traje bastante guapo y con cierto aire de ingenuidad, lo vi darle su nombre a la hoster y por fin me vio, ya estaba, se acerco a la chica y le dijo algo casi al oído, la mujer después de eso fue directo a mi mesa, -El caballero de allá pide compartir tu mesa- señalo al hombre y yo afirme con la cabeza, el hombre llego hasta la mesa y yo lo miré descaradamente dándole una barrida con la mirada, no podía negarlo era interesante, le señale la silla con la mano derecha y con la izquierda llevaba mi copa a mis labios, mi mirada seguramente debe de haber sido de lo más descarado pues el hombre su veía bastante nervioso, -Gracias- dijo y me dio su nombre yo solo le sonreí si decir absolutamente nada, -¿Trabajas por aquí?- no conteste sin dejar de verlo con intimidación, me encantaba su nerviosismo, -Yo si- dijo mirándome a los ojos, -A que bien- le conteste, -¿Ya ordenaste?- -Si- contesté, el tipo ya no sabía que más decir y yo me divertía en grande, -¿Eres gay?- pregunté con una sonrisa de complicidad, -No contestó estoy casado- -Ah- dije -Pero eso no te quita el gusto por chicos bellos ¿Oh si?- el mesero llegó y lo salvó de contestar, dijo lo que deseaba comer y cuando el mesero se iba a retirar yo le hice una petición, -Por favor nos traes la comida juntos- el mesero se retiro y yo volví a enfocar mi mirada en el señor casado, -¿En que estabamos?- El hombre aclaro su garganta, -por favor no seas tan obvio aquí hay gente que me conoce- le mire con descaro -a mi también, pero no te preocupes, su quieres coqueteo con la chica de al lado, parece que le gusto, pero no sería tan divertido- -¿Siempre eres así?- no pude evitar reír, -sólo cuando tengo un hombre guapo, casado y deseoso de sexo masculino- el hombre se puso más rojo que un tomate, -Yo no soy gay- me lleve la copa a los labios y pase mi lengua por el filo de la misma, -Pero te encantaría tenerme desnudo y follando contigo- el hombre me vio con los ojos desorbitados, -De verdad que eres descarado- -Si- conteste, -y te encanto, seguro que te gustaría besarme- en esos momentos llegó el mesero con los primeros tiempos y yo me divertía en grande con las angustias del hombre, podía apostar a que tenía una erección, el mesero se retiro y tomando mi tenedor me dispuse a comer, sin agregar nada, esta vez fue él quien hablo, -¿Vives solo?- levante la mirada y contesté -Si, sí quieres podemos ir a tomar el café a mi departamento, sería muy divertido- el hombre trago saliva, -Me encantaría pero por favor ya no sigas me tienes demasiado nervioso-  hice una mueca de aprobación -está bien relájate y goza tu comida prometo ser niño bueno- él sonrió y comimos tranquilamente hablando de cosas sin importancia, al llegar la hora d ela cuenta yo pensaba pedirla por separado pero el galán no lo permitió y comí de gratis. Nos levantamos y nos salimos rumbo a mi departamento, manteniendo la distancia para no ponerle nervioso.

En cuanto pasamos al departamento el hombre se convirtió en una fiera sexual, al cerrar la puerta me abrazo y beso mi boca metiendo su lengua y dándome su dulce saliva yo me excite rápidamente, el bajo el cierre de mi pantalón y metió su mano sacando mi verga tiesa y acariciándola con firmeza, desabroche su pantalón y lo baje junto con el boxer dejando sus nalgas a mi albedrío, comencé acariciarlas y pellizcarlas, mis dedos entraron en su ano, cerrado muy cerrado la verdad, se notaba que no lo usaba frecuentemente, así que habría que dilatarlo, lo tiré boca abajo en el sillón de la sala y me le puse encima besando su boca con pasión, -Quiero que me la mames y me des tu culo para chuparlo- le dije con tono de mandato, el hombre se libero de mi y nos pusimos en posición de 69, mamó mi verga con gran desesperación mientras yo trabajaba en su culo con mi saliva para dilatarlo y mi verga entrará con más libertad, empece a meter mis dedos y el gimió,   -Relájate debo dilatar tu culo para que goces de mi verga- dije, metí dos dedos y los abría suavemente haciendo que gimiera, luego suavemente les fui dando vuelta dentro de su culo sin dejar de chupar mi verga salían los gemidos de placer y dolor de su garganta, cuando comprendí que el culo estaba listo saque mi verga de su boca y le dije se quedara en 4 patas que lo iba a penetrar, me puse el condón y empece a meter mi verga en su culo, despacio, sintiendo moco cada pliegue iba cediendo al paso de mi bien duro pene, el gemía y pedía que fuera despacio, cuando ya la tuve toda dentro me quede un momento sin moverme para que su culo se acostumbrara al rigor dentro de él, cuando sentí que su cuerpo se relajó, empece a limar primero suavemente y fui subiendo el ritmo hasta lograr que el hombre gritara con desesperación, así papi, así, rómpeme  el culo es tuyo, que delicia de verga- lo lime hasta que sentí que su ano apretaba con fuerza mi verga dentro de él debido al orgasmo que soltaba, cuando terminó le saque la verga y me vine en sus nalgas embarrando mi semen en todos sus glúteos, le acomodé dos ricas nalgadas que le pusieron las nalgas rojas y dije -Servido caballero- y me tiré en el sofá,  -¿Quieres bañarte? ahí está el baño- el tipo se paro y me vio- -Te bañas conmigo- -No conteste me gusta bañarme solo- fue al baño y regresó desnudo y con la verga tiesa, yo lo vi con extrañeza y dije -Vístete no-  se apenó y se vistió- yo seguía tendido en el sofá desnudo sin poner atención a sus movimientos, ya vestido se acerco a mi y me quiso besar, la verdad ya no tenía yo ni la más leve excitación en él, le rechace y vi que el hombre se sentía fuera de lugar, se dirigió a la puerta y antes de salir me dijo -Eres muy cabrón pero además un suertudo-  salió y me dije a mi mismo, este cabrón si que se merece lo que tiene, no se vale engañar a una mujer, el ser honesto cuesta mucho pero al final te la pasas bien y me dormí.

excelente

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: